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Estrenada en 1927 y dirigida por el legendario cineasta austriaco Fritz Lang, Metrópolis es la obra maestra definitiva del expresionismo alemán y el punto de partida de la ciencia ficción en el cine mundial. Ambientada en una distopía urbana futurista en el año 2026, la película retrata la fractura insalvable entre una élite intelectual y artística que vive en la cima de rascacielos colosales y la clase trabajadora subyugada, que opera las máquinas gigantescas en el subsuelo. Con su estética visual revolucionaria, efectos visuales pioneros y una narrativa rica en alegorías políticas, religiosas y filosóficas, la obra no solo moldeó el vocabulario visual del cine de género moderno, sino que permanece como un espejo aterradoramente actual sobre las disparidades sociales, el avance tecnológico y la deshumanización del trabajo.

Análisis y Trama: La Distopía Definitiva en Dos Capas

Para comprender el impacto de Metrópolis, es necesario sumergirse primero en la división geométrica y social de su megalópolis. Fritz Lang, inspirado por su primera visión del horizonte de Nueva York a bordo de un barco en 1924, concibió una ciudad dividida verticalmente de forma brutal. En la cima, bañados por la luz del sol, se encuentran los jardines colgantes, los estadios deportivos y los salones de placer de la aristocracia, liderada por Joh Fredersen (interpretado por Alfred Abel), el calculador "Cerebro" y constructor de la ciudad. En las profundidades oscuras, muy por debajo de la superficie terrestre, reside la masa trabajadora: una fuerza laboral anónima, vestida con uniformes idénticos, que camina a ritmos militares y coreografiados para operar la gigantesca "Máquina Moloch", una monstruosidad termoeléctrica que consume vidas humanas para mantener la utopía superior en funcionamiento.

El catalizador de la trama es Freder (Gustav Fröhlich), el hijo ingenuo y privilegiado de Joh Fredersen. Su vida de ocio intelectual se interrumpe cuando María (Brigitte Helm), una joven líder espiritual de las profundidades, aparece en los jardines superiores acompañada por un grupo de niños harapientos de los trabajadores. Fascinado por su pureza y belleza, Freder la sigue hasta el submundo. Allí, es testigo de un accidente catastrófico en la sala de máquinas, donde una explosión mata a decenas de operarios. En una alucinación de fuerte tinte expresionista, Freder ve a la colosal máquina transformarse en Moloch, el dios cananeo que exigía sacrificios infantiles. Horrorizado por las condiciones subhumanas que sostienen su propio privilegio, Freder decide intercambiar su lugar con un operario exhausto (el trabajador 11811) y experimentar la labor diaria en la "Máquina Reloj".

Mientras Freder intenta comprender el dolor de la clase trabajadora, su padre, Joh Fredersen, percibe el inicio de una agitación social gracias a mapas secretos encontrados en los bolsillos de los operarios muertos. Fredersen busca la ayuda de Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), un inventor brillante y marginado que vive en una antigua casa medieval apretada entre los rascacielos de Metrópolis. Rotwang guarda un rencor profundo hacia Fredersen, pues el líder de la ciudad se casó con Hel, la mujer que el inventor amaba y que murió al dar a luz a Freder. Para aplacar su dolor y probar su superioridad, Rotwang construyó el Maschinenmensch (el Hombre-Máquina), un autómata metálico sin género que planea transformar en una réplica perfecta de Hel.

Al espiar una asamblea secreta de los trabajadores en las catacumbas de la ciudad, Fredersen y Rotwang observan a María predicar un mensaje de esperanza pacifista. Ella cuenta la historia bíblica de la Torre de Babel, ilustrando que la ruina del proyecto ocurrió porque los planificadores (la mente) y los constructores (las manos) no sabían comunicarse. Ella profetiza la llegada de un "Mediador", el "Corazón" que unirá la mente y las manos. Al darse cuenta de que Freder es ese mediador en potencia, Fredersen ordena a Rotwang que secuestre a María y le dé sus facciones al robot, con el objetivo de usar la duplicada mecánica para sembrar la discordia, desacreditar a la María real y justificar una represión violenta contra los operarios.

Sin embargo, Rotwang tiene sus propios planes de venganza. Programa a la "Falsa María" (la Mujer-Máquina) no para contener a los trabajadores, sino para incitarlos a una rebelión destructiva que destruirá Metrópolis por completo, arruinando el imperio de Fredersen. La Falsa María ejecuta su misión con perfección erótica y demoníaca: realiza una danza hipnótica y sensual en el club nocturno Yoshiwara, llevando a los jóvenes aristócratas a la locura y a la autodestrucción mutua, mientras desciende a las catacumbas para convencer a los operarios de destruir la "Máquina del Corazón", que suministra energía a toda la infraestructura de la ciudad.

Los trabajadores, seducidos y enfurecidos por la retórica nihilista de la Falsa María, se rebelan y destruyen la máquina central, bajo las miradas impotentes de Grot (Heinrich George), el capataz fiel. La destrucción de la máquina apaga los sistemas de drenaje, provocando una inundación catastrófica en el barrio residencial de los trabajadores en el subsuelo. Freder y la verdadera María (que logró escapar del laboratorio de Rotwang) corren contra el tiempo para rescatar a los niños abandonados en el submundo inundado, llevándolos a la seguridad de los niveles superiores.

Al darse cuenta de que sus casas han sido destruidas y presumiendo que sus hijos se ahogaron en la inundación, los operarios caen en la desesperación y la furia. Liderados por Grot, salen a la caza de la "bruja" que los incitó a la ruina. Capturan a la Falsa María y la queman en una hoguera pública frente a la catedral. A medida que las llamas consumen su carne artificial, la ilusión se deshace, revelando la estructura metálica fría del robot bajo la mirada horrorizada de la multitud. Mientras tanto, el enloquecido Rotwang persigue a la verdadera María por el techo de la catedral gótica. Freder interviene, iniciando un combate físico brutal con el inventor en la estructura externa del templo. Joh Fredersen observa la lucha desde el suelo, tomado por el pánico de perder a su único hijo. Rotwang cae al vacío y muere, y Freder logra rescatar a María.


El Desenlace Revelado: Simbolismo, Misticismo y la Ilusión de la Reconciliación

"El mediador entre la mente y las manos debe ser el corazón."
Esta máxima, que abre y cierra la película, sintetiza el mensaje moral propuesto por la guionista Thea von Harbou (esposa de Fritz Lang en aquella época). El desenlace de Metrópolis es uno de los momentos más debatidos de la historia del cine debido a su ambigüedad ideológica y fuerte carga simbólica.

En el clímax, en la entrada de la catedral, los trabajadores sobrevivientes, representados por el capataz Grot, se encuentran cara a cara con Joh Fredersen. Freder asume el papel profético del "Mediador" (el Corazón), uniendo las manos callosas de Grot (las Manos/Fuerza de Trabajo) y las manos limpias de su padre, Fredersen (la Mente/Capital). Este apretón de manos sella una tregua social basada en la comprensión mutua y el amor cristiano.

Sin embargo, detrás de esta resolución aparentemente armoniosa, reside un profundo simbolismo político y místico que muchos críticos interpretan como ingenuo o incluso peligroso:

  • La Crítica Ideológica (La Conciliación de Clases): Desde el punto de vista político, el final de Metrópolis rechaza la revolución socialista (representada por la destrucción violenta de las máquinas, que casi mata a los propios hijos de los trabajadores) y propone un pacto corporativista de clases. La película no altera la estructura de poder: Joh Fredersen sigue siendo el dueño de los medios de producción y el líder indiscutible de la ciudad, mientras los trabajadores siguen regresando a las profundidades para operar las máquinas. El "Mediador" solo humaniza la explotación, sin abolirla. Esta visión paternalista y conciliadora estaba extremadamente alineada con las teorías del nacionalsocialismo emergente en la Alemania de los años 1920.
  • Simbolismo Religioso y Bíblico: La película está saturada de iconografía judeocristiana y apocalíptica. La Falsa María es la representación directa de la Gran Prostituta de Babilonia descrita en el Libro del Apocalipsis, montada sobre la bestia de siete cabezas (que aparece de forma literal en las visiones de Freder en la catedral). La quema de la robot en la hoguera emula la caza de brujas medieval y la purificación por el fuego. La verdadera María es una figura mariana clásica: pura, maternal e intercesora. El sacrificio de los trabajadores en la máquina Moloch evoca el martirio cristiano en las arenas romanas.
  • La Tensión entre lo Gótico y lo Moderno: El enfrentamiento final ocurre en el tejado de una catedral gótica medieval, y la casa de Rotwang es descrita como un remanente del pasado místico y alquímico de Praga o Núremberg. Al colocar el ápice de la tensión tecnológica y social en un escenario medieval y religioso, Lang sugiere que el avance científico desenfrenado (la creación del robot) despierta demonios antiguos que solo pueden ser contenidos mediante el retorno a los valores tradicionales, espirituales y morales de la fe.

Elenco de Gigantes y Actuaciones Memorables

La expresividad teatral del cine mudo alcanza su apogeo en Metrópolis, sostenida por un elenco que necesitó de una inmensa preparación física para soportar las exigencias draconianas del director:

  • Brigitte Helm (María / Falsa María): Con solo 18 años de edad en su papel de debut, Helm entregó una de las actuaciones dobles más icónicas de la historia del cine. Como la verdadera María, su lenguaje corporal es suave, contenido, angelical y lleno de piedad. Como la Falsa María, Helm se transmuta completamente: sus movimientos se vuelven espasmódicos, depredadores, marcados por una mirada desalineada y una sonrisa lasciva y perturbadora. El esfuerzo físico exigido fue hercúleo: tuvo que usar una armadura de metal y plástico pesado (creada por el escultor Walter Schulze-Mittendorff) que le causaba cortes, hematomas y casi la asfixiaba debido al calor extremo bajo los reflectores del estudio.
  • Alfred Abel (Joh Fredersen): Abel interpreta al "Cerebro" de Metrópolis con una sobriedad aristocrática fascinante. Su rostro rígido, casi sin expresión, personifica la frialdad del capitalismo industrial y burocrático. Solo al final, cuando se enfrenta a la pérdida inminente de su hijo, su barniz de control se deshace en desesperación física pura.
  • Gustav Fröhlich (Freder): Fröhlich encarna al héroe expresionista por excelencia. Su actuación se caracteriza por gestos amplios, ojos desorbitados de horror y una postura corporal dramática que simula el peso del mundo sobre sus hombros. Aunque el estilo teatral de Fröhlich parezca exagerado para los estándares modernos, sirve perfectamente para traducir la angustia existencial y el fervor casi religioso de su personaje.
  • Rudolf Klein-Rogge (Rotwang): El cuñado de Fritz Lang en aquella época, Klein-Rogge creó el prototipo definitivo del "científico loco" en el cine. Con cabellos blancos desgreñados, un brazo mecánico cubierto por un guante negro de cuero y ojos inyectados de obsesión y duelo, su interpretación influyó directamente en la creación de personajes icónicos posteriores, como el Dr. Frankenstein de Colin Clive (1931) y el Dr. Strangelove de Peter Sellers (1964).

Tras Bambalinas de una Megaproducción Obsesiva y Tiránica

La producción de Metrópolis es una de las sagas más legendarias, megalómanas y financieramente desastrosas del cine europeo. Filmada a lo largo de 310 días y 60 noches entre 1925 y 1926 en los estudios de la UFA (Universum Film AG) en Babelsberg, el largometraje desafió todos los límites técnicos y humanos de la época.

La Tiranía Artística de Fritz Lang

Fritz Lang era conocido por su perfeccionismo obsesivo y temperamento implacable, a menudo rozando el sadismo físico con sus actores y extras. Para la escena de la inundación del subsuelo, Lang exigió que más de 500 niños de barrios pobres de Berlín fueran mantenidos en tanques de agua deliberadamente enfriada durante horas para que sus reacciones de pánico parecieran genuinas. Brigitte Helm recordó la experiencia como una verdadera pesadilla física, afirmando que el director la obligó a repetir caídas y escenas de acción decenas de veces sin descanso. En la escena en la que es quemada en la hoguera, se utilizaron llamas reales, llegando a quemar parte del vestuario de la actriz.

Efectos Especiales Revolucionarios: El Proceso Schüfftan

Mucho antes de la invención de las pantallas verdes y la computación gráfica, Metrópolis asombró al mundo con efectos visuales prácticos innovadores:

  • El Proceso Schüfftan: Desarrollado por el director de efectos especiales Eugen Schüfftan, este método utilizaba espejos posicionados en un ángulo de 45 grados respecto a la cámara para combinar perfectamente a los actores reales en el estudio con maquetas y miniaturas detalladas de los rascacielos futuristas de Metrópolis. Esto permitía que los actores parecieran estar caminando o corriendo en pasarelas gigantescas que, en realidad, eran pequeños modelos de yeso.
  • Exposición Doble y Animación Frame-a-Frame: Para la famosa secuencia de transformación del robot en María, el director de fotografía Karl Freund utilizó múltiples exposiciones en la misma película, filmando anillos de luz de neón subiendo y bajando por el cuerpo metálico del robot y superponiendo las imágenes de forma artesanal y milimétrica en la cámara, sin la ayuda de laboratorios modernos.
  • Escala Monumental: La producción contó con cerca de 37,000 extras (incluyendo 25,000 hombres, 11,000 mujeres y 750 niños), muchos de los cuales eran desempleados de la Berlín de posguerra, dispuestos a raparse la cabeza y marchar bajo el frío intenso del estudio por salarios miserables.

La Casi Bancarrota de la UFA

El presupuesto inicial estimado de 1.5 millones de Reichsmarks se disparó a más de 5.1 millones de Reichsmarks (equivalente a decenas de millones de dólares actuales). Este desborde presupuestario catastrófico, aliado al fracaso de taquilla inicial de la película en Alemania, casi llevó a la gigante UFA a la bancarrota completa, forzando a la productora a ser vendida al magnate nacionalista Alfred Hugenberg, lo que facilitaría más tarde la instrumentalización del estudio por parte del partido nazi.


Polémicas, Divergencias Ideológicas y la Furia de H.G. Wells

Desde su estreno, Metrópolis estuvo en el centro de violentos debates políticos, estéticos e intelectuales. La propia relación conyugal y profesional de sus creadores se desmoronó debido a divergencias ideológicas insolubles.

El Divorcio Político de Lang y Harbou

La guionista y escritora Thea von Harbou estaba profundamente atraída por el nacionalismo místico y las promesas de orden social del partido nazi, ideales que inyectó directamente en el mensaje moral del "Mediador" de Metrópolis. Fritz Lang, por otro lado, aunque de ascendencia judía y fascinado por la estética de la grandiosidad, rechazaba el totalitarismo político. Pocos años después del estreno de la película, Harbou se afilió formalmente al Partido Nazi (NSDAP), lo que llevó al divorcio de la pareja en 1933. Cuando Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, impresionado por la grandiosidad visual de Metrópolis, invitó a Lang a dirigir el cine del Tercer Reich, el director huyó de Alemania esa misma noche, estableciéndose en Hollywood.

La Furia Literaria de H.G. Wells

Uno de los ataques críticos más célebres a la película partió de nada menos que H.G. Wells, el padre de la ciencia ficción literaria moderna (autor de La máquina del tiempo y La guerra de los mundos). En una reseña devastadora publicada en el periódico The New York Times en abril de 1927, Wells calificó a Metrópolis como "la película más tonta que he visto". Wells acusó al largometraje de plagiar sus propias ideas sobre ciudades futuras, pero de forma desactualizada y sin rigor científico. Ridiculizó la idea de que el futuro se basaría en trabajadores operando válvulas de forma puramente física en una era de automatización creciente, y llamó a la premisa moral del "corazón uniendo la mente y las manos" un sentimentalismo vacío y reaccionario.

La Lectura de Siegfried Kracauer

Años más tarde, el renombrado teórico de cine Siegfried Kracauer, en su obra seminal De Caligari a Hitler (1947), argumentó que la estética monumentalista de Metrópolis y su propuesta de sumisión del individuo al "líder benevolente" ayudaron a pavimentar el camino psicológico de la sociedad alemana para la aceptación del régimen nazi. Para Kracauer, la sumisión de los operarios a la figura imponente de Fredersen al final prefiguraba el ascenso de Adolf Hitler como el falso salvador que reconciliaría al pueblo alemán a través de la fuerza estética y el autoritarismo.


Recepción Inicial vs. El Legado Eterno en la Cultura Pop

Aunque hoy es reverenciada como uno de los mayores triunfos del cine mundial, la recepción inicial de Metrópolis en 1927 fue de extrema incomprensión y frialdad. La crítica alemana elogió los aspectos visuales incomparables, pero consideró la trama infantil, confusa y moralmente inconsistente. En Estados Unidos, la película fue drásticamente mutilada por los distribuidores (incluyendo al dramaturgo Channing Pollock), que cortaron cerca de un tercio de su duración original para hacerla más digerible comercialmente y eliminar referencias consideradas comunistas o excesivamente sombrías.

El Misterio de las Escenas Perdidas

Durante más de 80 años, la versión original y completa de 153 minutos de Fritz Lang fue considerada perdida para siempre debido a los cortes y a la destrucción física de las películas durante la Segunda Guerra Mundial. Solo versiones truncadas y de calidad degradada circulaban por el mundo. Sin embargo, en 2008, ocurrió uno de los mayores milagros de la archivística cinematográfica: una copia en película de 16mm casi completa y sin cortes, conteniendo las escenas eliminadas, fue descubierta en los archivos del Museo del Cine en Buenos Aires, Argentina. Aunque la película estaba rayada y dañada, el hallazgo permitió una restauración monumental conducida por la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau, lanzada en 2010 como "The Complete Metropolis", trayendo de vuelta personajes secundarios esenciales (como el espía "El Delgado") y devolviendo la coherencia narrativa pretendida por Lang.

La Influencia Indestructible en la Cultura Pop

El legado estético de Metrópolis es inmensurable, sirviendo de base para casi toda la ciencia ficción visual que le siguió:

  • Cine y Televisión: El diseño del robot C-3PO de George Lucas en Star Wars (1977) fue directamente inspirado por el diseño del Maschinenmensch de Rotwang. El paisaje urbano lluvioso, vertical, repleto de coches voladores y anuncios luminosos gigantescos de Blade Runner (1982), de Ridley Scott, es una evolución directa de Metrópolis. Películas como El quinto elemento (1997), Matrix (1999) y la sombría Gotham City de Tim Burton en Batman (1989) beben abundantemente de la misma fuente expresionista.
  • Música y Videoclips: El grupo de rock británico Queen utilizó escenas restauradas de Metrópolis en el legendario videoclip de la canción "Radio Ga Ga" en 1984. La reina del pop Madonna homenajeó directamente la estética industrial, las máquinas y el sadomasoquismo visual de la película en su icónico videoclip de "Express Yourself" (1989), dirigido por David Fincher. Más recientemente, artistas conceptuales como Janelle Monáe y Lady Gaga basaron álbumes visuales enteros en la figura del androide futurista de Lang.

Casi un siglo después de su concepción, Metrópolis continúa siendo un testimonio atemporal del poder del cine como arte y manifiesto social. Bajo la superficie de sus escenarios grandiosos y efectos impresionantes, la película sigue cuestionándonos sobre los límites de la automatización, la deshumanización de las masas y el costo moral de nuestras propias utopías tecnológicas.


Fuentes Investigadas

  • IMDb - Metropolis (1927): https://www.imdb.com/title/tt0017136/
  • Rotten Tomatoes - Metropolis Review: https://www.rottentomatoes.com/m/1013775-metropolis
  • Roger Ebert Great Movies - Metropolis Review: https://www.rogerebert.com/reviews/great-movie-metropolis-1927
  • The Criterion Collection - Essays and History of German Expressionism: https://www.criterion.com
  • Encyclopaedia Britannica - Metropolis (German Film): https://www.britannica.com/topic/Metropolis-film-by-Lang
  • F.W. Murnau Stiftung (Restauración oficial de 2010): https://www.murnau-stiftung.de

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