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Educación Sexual vs. Orientación Sexual
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En este Artículo:
- Edad ideal para la Orientación Sexual
- Quién está habilitado para dar Orientación Sexual
- Cómo se da la Orientación Sexual en la visión del Multirio
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La concepción del trabajo de Orientación Sexual, como instrumento preventivo del SIDA, del embarazo precoz, del aborto y de las ETS ha pasado por innumerables transformaciones. Su espacio está siendo discutido intensamente - ya sea en la familia, en la escuela, en la comunidad. La propia expresión "Educación Sexual" ya ha caído en desuso, y los especialistas se preguntan: ¿es posible educar a alguien sexualmente? Actualmente, el término más aceptado en el medio de Helena Lima, bióloga, psicóloga y máster en psicología, es el de Orientación Sexual, campo, por cierto, que ha crecido entre los profesionales de salud y educación.
Según explicaciones del Multirio, Órgano Gubernamental de Río de Janeiro, la diferenciación de los términos indica significados diferentes. "Otros autores consideran la orientación sexual derivada del concepto pedagógico de orientación educacional, definiéndose como un proceso de intervención sistemática en el área de la sexualidad, realizada principalmente en escuelas, por un educador u otro profesional capacitado para tal, y se aproxima a lo que denominamos como educación sexual formal", define.
De acuerdo con la Guía de Orientación Sexual, publicación traducida y adaptada por tres ONGs (Organizaciones No Gubernamentales), la orientación sexual, "cuando se utiliza en el área de educación, deriva del concepto pedagógico de Orientación Educacional, definiéndose como el proceso de intervención sistemática en el área de sexualidad, realizado principalmente en escuelas". Presupone el suministro de información sobre sexualidad y la organización de un espacio de reflexiones y cuestionamientos sobre postura, tabúes, creencias y valores respecto a relaciones y comportamientos sexuales. "La Orientación Sexual abarca el desarrollo sexual comprendido como: salud reproductiva, relaciones interpersonales, afectividad, imagen corporal, autoestima y relaciones de género. Enfoca las dimensiones fisiológicas, sociológicas, psicológicas y espirituales de la sexualidad a través del desarrollo de las áreas cognitiva, afectiva y conductual, incluyendo las habilidades para la comunicación eficaz y la toma responsable de decisiones", explica la Guía.
Ya la Educación Sexual, según la Guía, incluye todo el proceso informal por el cual aprendemos sobre la sexualidad a lo largo de la vida, "ya sea a través de la familia, de la religión, de la comunidad, de los libros o de los medios de comunicación".
Helena Lima, coordinadora de proyectos de orientación sexual de tradicionales escuelas paulistanas y actualmente directora de la Unidad Perdizes del Colegio Pentágono, piensa que la temática sexualidad es parte tan integrante de la infancia como cualquier otra, y merece atención en la proporción en que ella lo demande. "Los niños tienen estímulos de sobra en relación a la sexualidad y a otros aspectos de la vida. Así como se aclara al niño que debe cruzar la calle mirando a los lados, cepillarse los dientes, lidiar con horarios, dinero, aprender los colores, es fundamental que aprenda a comprender sus sentimientos en general, incluso los de la sexualidad", pondera.
De acuerdo con la especialista, el desconocimiento, el no-dicho, también genera fantasías y angustia. "Entonces, nada de quedarse poniendo cigüeñas y estrellas en la agenda, ni de forzar la ampliación de temas. Lo importante es que el orientador abra espacio para dudas y responda a lo que se solicita. Así de simple", enseña.
Edad ideal para la Orientación Sexual
Para Helena, no existe edad ideal para iniciar el trabajo de orientación sexual. Ella considera, incluso, el contexto religioso y el espacio en que esta orientación será dada. Según ella, si el espacio es la escuela, la orientación debe ocurrir desde siempre. "Socialización, clase, profesora, compañero/a, recreo, educación física, todo esto es espacio de intervención", predica ella. "En casa, también desde siempre, siempre que SOLICITADO. Nada de parar el día y decir: 'vamos a hablar de sexo'. Ruina segura, vergüenza, excesos. En resumen, la edad ideal es aquella que tiene demanda. Y cuanto más contextualizado, menos foco en el 'sexo', tanto mejor. El sexo no es una dimensión aparte de la existencia, es una más, con sus importancias y dificultades....", explica la bióloga y psicóloga.
Quién está habilitado para dar Orientación Sexual
De acuerdo con Helena, el profesional más indicado para hacer la orientación sexual en la escuela, es sin duda, el psicólogo con sólida formación en el área biológica, al menos en un primer momento. "Pero, por ser un tema complejo y exigir sobre todo confianza, puede ser cualquier profesional (profesor, pensando en la escuela) que tenga preparación teórica y despierte vínculos y confianza en sus alumnos", añade. Marcelo Sodelli, máster en psicología de la educación y director clínico del Núcleo de Estudios y Temas en Psicología - Netpsi, piensa que, en la gran mayoría de las veces, el papel de interlocutor recaerá realmente sobre el profesor, que, en estos casos, carece también de entrenamientos y orientación. Él cree incluso que la mayor parte de los proyectos de prevención tienen más eficacia cuando el profesor es involucrado, y que ellos, en su mayoría, no se sienten preparados para ejercer esta función.
Según la Guía de Orientación Sexual, el trabajo puede ser realizado por "educador u otro profesional capacitado para una acción planificada, sistemática y transformadora, visando la promoción del bienestar sexual, a partir de valores basados en los derechos humanos y relaciones de igualdad y respeto entre las personas".
Cómo se da la Orientación Sexual en la visión del Multirio
De acuerdo con el Multirio, órgano carioca, "el abordaje de la sexualidad no debe limitarse al tratamiento de cuestiones biológicas y reproductoras, muy al contrario, debe incluir un cuestionamiento más amplio sobre el sexo, sus valores, sus aspectos preventivos, para el individuo como forma de ejercicio de la ciudadanía".
Justifican que la Educación Sexual, como cualquier proceso educativo, presenta efectos y resultados demorados, muchas veces solo observados después de mucho tiempo y, ciertamente, no tiene el poder de transformar todas las actitudes y comportamientos de los jóvenes.
"Lo fundamental es la posibilidad de desarrollar un trabajo educativo positivo, de valorización humana, aunque limitado su alcance, a través de una intervención pedagógica adecuada, que posibilite al joven capacidad de elección y la eliminación de sentimientos de culpa", explica el Multirio.
Alertan, sin embargo, sobre el hecho de que, incluso resaltando la importancia de la educación sexual como una práctica educativa de libertad, este abordaje no siempre ha cumplido estos objetivos. "Además de, muchas veces, limitarse a la difusión de informaciones de carácter puramente biológico o preventivo, en lo que se refiere al control de las enfermedades sexualmente transmisibles, embarazo y otros inconvenientes sociales, puede, también, difundir actitudes represivas moralistas que impliquen un comportamiento reproductivo adecuado a la política demográfica".
Por eso, el Multirio entiende que es conveniente siempre analizar para qué y a quién sirve la Educación Sexual. "Con todas las evidencias, la escuela no puede huir a su papel de educadora e ignorar la cuestión sexual, ante la situación creada por la aparición y difusión del SIDA entre los jóvenes, entre otras cuestiones. La participación de los padres es fundamental en el proceso de Educación Sexual, pues, incentiva el proceso de corresponsabilidad", define el órgano carioca.
La escuela, según ellos, "complementa lo que se inicia en el hogar, suple lagunas, combate prejuicios y revisa conceptos distorsionados. La escuela no tiene como función decir lo que es 'correcto' o 'errado', debe preparar al joven para discriminar lo que es biológico, lo que viene de la cultura, de la clase social a la que pertenece llevándolo a su propia verdad. Cabe a los padres posicionarse claramente sobre lo que consideran importante para sus hijos", creen.
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Diferencias entre Educación Sexual y Orientación Sexual
La diferencia entre Educación Sexual y Orientación Sexual es sutil, pero fundamental para la comprensión de cada concepto. Ambas abordan la sexualidad, pero desde perspectivas distintas.
Educación Sexual
La Educación Sexual es el proceso informal por el cual aprendemos sobre la sexualidad a lo largo de la vida, a través de la familia, la religión, la comunidad, los libros o los medios de comunicación. Incluye la transmisión de información, valores y actitudes sobre la sexualidad.
Orientación Sexual
La Orientación Sexual se define como un proceso de intervención sistemática en el área de la sexualidad, realizado principalmente en escuelas, por un educador u otro profesional capacitado. Su objetivo es proporcionar información, promover la reflexión y el cuestionamiento sobre temas relacionados con la sexualidad, las relaciones interpersonales, la afectividad, la imagen corporal, la autoestima y las relaciones de género.
¿Quién debe impartir la Orientación Sexual?
Según Helena Lima, bióloga, psicóloga y máster en psicología, el profesional más indicado para impartir orientación sexual en la escuela es el psicólogo con sólida formación en el área biológica. Sin embargo, considera que cualquier profesional que tenga preparación teórica y despierte vínculos de confianza en sus alumnos puede hacerlo.
La importancia de la Orientación Sexual en la escuela
La escuela tiene un papel fundamental en la orientación sexual de los jóvenes, complementando lo que se inicia en el hogar. Debe preparar al joven para discriminar lo que es biológico, lo que viene de la cultura y de la clase social, llevándolo a su propia verdad. La participación de los padres es esencial para incentivar la corresponsabilidad en este proceso.
Conclusión
La Educación Sexual y la Orientación Sexual son dos conceptos complementarios que buscan promover una sexualidad saludable y responsable. La escuela, como agente educativo, tiene la responsabilidad de abordar estos temas de manera integral y contextualizada, preparando a los jóvenes para tomar decisiones informadas y vivir su sexualidad de forma plena y segura.



