Noticias que llegan del periódico Metrópole y G1 cuentan que, al llegar al condominio para prestar auxilio a la joven Livia Gabriele da Silva Matos, los socorristas tuvieron que hacer un demorado registro en la portería, donde tuvieron que presentar sus documentos personales y registrar tales datos en la computadora de la portería.
Según el síndico, este es el protocolo para visitantes inesperados.
Gracias a Dios sabemos cuándo vamos a tener un ataque cardíaco, así podemos avisar a la portería con antelación.
¿Nadie pensó en llamar por intercomunicador al apartamento? ¿O llamaron por intercomunicador y no lo juzgaron urgente?
¿Y nadie del edificio acompañó a los socorristas hasta el apartamento? Si tenían tanto miedo de ser asaltantes usando una ambulancia del SAMU, ¿por qué ningún empleado acompañó al equipo? Si no ayudaría en un rescate más rápido, al menos evitaría un asalto, ¿verdad?
Sin instrucciones y desconociendo el edificio, los socorristas fueron hasta el apartamento, y viendo la gravedad del caso, usaron las sábanas de la cama y llevaron a la joven a toda prisa al hospital.
Lamentablemente la joven cayó de la camilla improvisada, y si no hay nadie para auxiliar en el rescate, al menos hay quien celebre, hay quien observe y hay a quien le guste señalar el supuesto despreparo del equipo.
Esperaremos que el Ministerio Público, la policía exploren este hecho, y que se realicen acciones para que este show de horrores no se repita.
Palabras clave: Livia Gabriele da Silva Matos, Dimas Cândido de Oliveira



