Estrenada en 1970 bajo la dirección magistral de Franklin J. Schaffner, Patton (en Hispanoamérica, Patton: Rebelde o héroe) es un épico biográfico definitivo que trasciende los límites del cine bélico tradicional. Protagonizada por un indomable George C. Scott, la película captura de forma quirúrgica la compleja y contradictoria psique del general George S. Patton Jr. durante la Segunda Guerra Mundial. La obra sirve tanto como un estudio psicológico profundo de un hombre nacido fuera de su tiempo como una contundente reflexión sobre el militarismo, la gloria y el anacronismo del guerrero en un mundo en rápida modernización.
Análisis y trama
Patton no comienza con el estruendo de los cañones o el clamor de los soldados en el frente, sino con una de las aperturas más icónicas, teatrales e imitadas de la historia del cine. Ante una gigantesca bandera de los Estados Unidos, el general George S. Patton Jr. (interpretado por George C. Scott) aparece impecablemente uniformado, condecorado y portando sus famosas pistolas con empuñaduras de marfil. Pronuncia un monólogo de casi seis minutos que sirve como tesis sobre el carácter estadounidense, la filosofía de la guerra y la inevitabilidad del conflicto. Esta introducción establece inmediatamente el tono de la película: un examen de personaje a escala monumental, donde la figura histórica se confunde con el mito.
La narrativa propiamente dicha comienza en 1943, en el norte de África, justo después de la desastrosa derrota estadounidense en la batalla del paso de Kasserine. El ejército de los EE. UU. está desmoralizado, mal entrenado y tácticamente superado por el Afrika Korps del mariscal de campo Erwin Rommel. Patton es enviado para asumir el mando del II Cuerpo del Ejército de los EE. UU. y, con mano de hierro, instaura una disciplina espartana. Exige que todos los soldados usen corbatas y cascos a tiempo completo, restableciendo el orgullo y el rigor militar. Su enfoque brutalista funciona; reorganiza las tropas y logra una victoria crucial sobre las fuerzas del Eje en El Guettar.
La película sigue la trayectoria de Patton a través de la invasión de Sicilia, donde su rivalidad velada con el general británico Bernard Montgomery (Michael Bates) alcanza su punto máximo. Patton está obsesionado con capturar Mesina antes que los británicos, empujando a sus hombres más allá de los límites físicos normales para alimentar su propio ego y sentido de destino histórico. Es en esta campaña donde ocurre el infame "incidente de las bofetadas", en el que Patton agrede físicamente a dos soldados hospitalizados por "fatiga de combate" (estrés postraumático), acusándolos de cobardía. Este acto de brutalidad genera un escándalo político masivo, forzando al general Dwight D. Eisenhower a destituirlo del mando activo.
Patton pasa meses en el ostracismo político y militar, sirviendo como una distracción estratégica (un ejército fantasma en Inglaterra) para engañar a los alemanes antes del Día D. Implora por una nueva oportunidad y es rehabilitado para liderar el Tercer Ejército después de la invasión de Normandía. Su marcha a través de Europa es fulminante, culminando en el espectacular rescate de las tropas estadounidenses cercadas en la batalla de las Ardenas (Bastogne), donde realiza una maniobra táctica brillante de reposicionamiento bajo condiciones climáticas adversas, tras pedir públicamente a Dios por "buen tiempo para matar alemanes".
Con el fin de la guerra en Europa, la verdadera tragedia de Patton se revela. Incapaz de adaptarse a la diplomacia de la paz y a la política de coexistencia con la Unión Soviética —a quien ve abiertamente como el próximo enemigo inevitable—, Patton hace declaraciones públicas desastrosas que comparan la afiliación al partido nazi con la disputa política entre demócratas y republicanos. Sin una guerra que luchar, se convierte en un anacronismo peligroso para el nuevo orden geopolítico mundial, lo que resulta en su destitución final del mando del Tercer Ejército.
El desenlace y sus significados ocultos
El final de Patton es de una melancolía poética abrumadora, contrastando fuertemente con el triunfalismo de su apertura. Vemos a Patton caminando solo, sin uniforme militar, vistiendo ropa civil junto a su fiel perro, Willie, en un paisaje rural europeo dominado por un molino de viento cuyas aspas giran lentamente contra el cielo gris.
La presencia del molino de viento no es una mera elección estética. Se trata de una alusión directa a Don Quijote, el caballero anacrónico que luchaba contra molinos imaginando que eran gigantes. Patton, al igual que Quijote, es un hombre atrapado en un código de caballería medieval en un mundo que se ha industrializado y burocratizado. La guerra mecanizada y, posteriormente, la era atómica hicieron que el heroísmo individual y la búsqueda de la gloria personal fueran obsoletos. Es un guerrero sin batalla, un anacronismo vivo.
En voz en off, escuchamos a Patton narrar su famosa reflexión sobre el triunfo romano:
"Durante más de mil años, los conquistadores romanos que regresaban de las guerras disfrutaban de los honores de un triunfo... En el cortejo, iba un esclavo que se situaba detrás del conquistador, sosteniendo una corona de laureles y susurrándole al oído una advertencia: 'Toda gloria es pasajera'."
Esta frase encapsula el núcleo trágico de la película. Patton creía en la reencarnación y estaba convencido de que había sido un soldado griego, un legionario romano y un caballero de Napoleón en vidas pasadas. El aviso del esclavo sirve como el veredicto del destino sobre la propia existencia de Patton: no importa cuán brillantes hayan sido sus victorias o cuán vasto su genio militar, el tiempo y la evolución social borran la necesidad del guerrero puro. La paz es la tumba de hombres como Patton.
Reparto y actuaciones destacadas
Es virtualmente imposible discutir el impacto de Patton sin rendirse ante la actuación titánica de George C. Scott. Scott no interpretó a Patton; lo encarnó con una intensidad volcánica que redefinió el concepto de biografías cinematográficas. El actor adoptó una voz ronca, áspera e impositiva (curiosamente más grave y amenazadora que la voz real, considerablemente más aguda, del propio general Patton) y una postura física que exhalaba una autoridad aristocrática e intimidadora.
La brillantez de la actuación de Scott reside en su capacidad para humanizar a un hombre que fácilmente podría haber sido retratado como un villano caricaturesco o un héroe unidimensional. Transita con maestría entre la furia implacable y momentos de profunda sensibilidad, como cuando llora junto al lecho de un soldado agonizante o cuando demuestra su erudición al recitar poesías y discutir tácticas militares de la antigüedad clásica.
Sin embargo, la grandeza de Scott está perfectamente equilibrada por la actuación sobria y pragmática de Karl Malden como el general Omar Bradley. Bradley funciona como el contrapunto moral y racional de Patton. Mientras Patton busca la gloria y el enfrentamiento divino, Bradley se preocupa por la logística, la vida de sus hombres y la diplomacia. La dinámica entre los dos actores confiere a la película su lastre realista, demostrando la colisión entre el idealismo romántico de la guerra y la fría eficacia de la gestión militar moderna.
Curiosidades de rodaje
- El guion salvado por Scott: El guion original fue escrito por el joven Francis Ford Coppola en 1965. Sin embargo, su visión —que incluía la icónica apertura de la bandera y un retrato altamente ambiguo de Patton— fue considerada "excéntrica" y rechazada por la 20th Century Fox. El estudio contrató a Edmund H. North para reescribirlo. Años más tarde, cuando George C. Scott fue seleccionado para el papel principal, exigió leer la versión de Coppola y declaró que solo haría la película si el guion original del joven escritor era restaurado. La Fox cedió, y la fusión del trabajo de Coppola y North terminó ganando el Óscar al Mejor Guion Original.
- El rechazo de otros actores: Antes de que Scott aceptara el papel, varios astros de Hollywood rechazaron la oportunidad de interpretar al general por miedo a que la película glorificara la guerra en medio de las tensiones de la Guerra de Vietnam. Entre los que rechazaron estaban Burt Lancaster, Robert Mitchum, Lee C. Marvin y Rod Steiger. Este último declaró más tarde que rechazar el papel fue el mayor error de su carrera.
- Locaciones en la España de Franco: Para recrear los diversos frentes de batalla europeos y africanos sin exceder el presupuesto, la producción se filmó casi enteramente en España, bajo el régimen del dictador Francisco Franco. El ejército español proporcionó miles de soldados como extras, además de tanques y equipos militares históricos de la Segunda Guerra Mundial.
Polémicas y contexto histórico
El rechazo del Óscar por George C. Scott
Una de las mayores polémicas de la historia del cine ocurrió en la 43.ª edición de los Óscar, en 1971. George C. Scott, nominado al premio al Mejor Actor por su actuación impecable, envió un telegrama a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas meses antes de la ceremonia, rechazando formalmente la nominación. Scott se refirió a la ceremonia como un "mercado de carne" despectivo y afirmó que no quería ser parte de una competencia artificial entre actores.
A pesar de su rechazo, la Academia mantuvo su nombre en la lista y Scott ganó la categoría. El productor Frank McCarthy aceptó la estatuilla en su nombre durante la transmisión televisiva, pero el trofeo fue devuelto a la Academia al día siguiente. Scott pasó la noche de la premiación en su granja, viendo un partido de hockey.
El test de Rorschach político: El contexto de Vietnam
Estrenada en 1970, en el apogeo de las protestas contra la Guerra de Vietnam y la polarización de la sociedad estadounidense, Patton se convirtió en una especie de "test de Rorschach" político. La genialidad de la dirección de Schaffner y del guion de Coppola consistió en no tomar un lado explícito sobre el carácter del general. La película presenta a Patton de forma cruda: un genio militar innegable, pero también un ególatra peligroso, insensible al sufrimiento individual y obsesionado con la violencia.
Como resultado, el público interpretó la película de maneras diametralmente opuestas:
- Los Halcones (Conservadores/Pro-Guerra): Vieron la película como un homenaje patriótico a un héroe estadounidense incomprendido por los burócratas de Washington, un líder fuerte que hacía lo necesario para ganar. El presidente Richard Nixon estaba notoriamente obsesionado con la película, viéndola repetidas veces en la Casa Blanca antes de tomar decisiones militares cruciales, como la polémica invasión de Camboya en 1970.
- Las Palomas (Liberales/Anti-Guerra): Vieron la obra como una sátira brillante y una denuncia feroz contra el militarismo fanático. Para este grupo, el Patton de George C. Scott era el retrato patológico de la locura de la guerra, un hombre infantil que encontraba placer estético en la destrucción humana ("Dios me ayude, pero amo esto", confiesa Patton al caminar por un campo de batalla devastado).
Recepción crítica y legado
Patton fue un éxito rotundo tanto de público como de crítica. Recaudó más de 61 millones de dólares en la taquilla mundial contra un presupuesto estimado de 12 millones de dólares, un logro impresionante para un drama biográfico de casi tres horas de duración.
En la temporada de premios de 1971, la película dominó los Óscar, recibiendo 10 nominaciones y ganando en 7 categorías principales:
- Mejor Película
- Mejor Director (Franklin J. Schaffner)
- Mejor Actor (George C. Scott - rechazado)
- Mejor Guion Original (Francis Ford Coppola y Edmund H. North)
- Mejor Dirección de Arte
- Mejor Montaje
- Mejor Sonido
La crítica especializada elogió unánimemente la audacia de la película al evitar los clichés del melodrama bélico de Hollywood. En su crítica original, el célebre crítico Roger Ebert otorgó a la película cuatro estrellas, destacando que "la película no se disculpa por Patton, ni lo glorifica de forma simplista; simplemente lo coloca en la pantalla en toda su desconcertante complejidad".
En 2003, Patton fue seleccionada para su preservación en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por ser considerada "cultural, histórica o estéticamente significativa". La obra permanece como el estándar de oro de las biografías cinematográficas, probando que la mejor manera de homenajear a una figura histórica no es santificarla, sino exponer sus fracturas, sus contradicciones y su trágica humanidad.
Fuentes consultadas
- Academy of Motion Picture Arts and Sciences (oscars.org) - Registros oficiales de la 43.ª edición de los Óscar.
- American Film Institute (afi.com) - Catálogo de largometrajes y listas de mejores películas de todos los tiempos.
- Box Office Mojo (boxofficemojo.com) - Datos consolidados de taquilla histórica.
- IMDb (imdb.com) - Detalles de producción, reparto y curiosidades de rodaje.
- Roger Ebert (rogerebert.com) - Crítica original y ensayos retrospectivos sobre la obra.
- Rotten Tomatoes (rottentomatoes.com) - Recepción crítica contemporánea e histórica.



