Nací pobre, y la grandeza de esto solo Dios sabe. Me gusta esa película “Conversando con Dios”, veo cuán clásico es la visión del hombre que se queja de todo lo que no tiene, y de cómo lo “esencial es invisible a los ojos”. Lo mínimo para la vida es invisible, solo logramos ver lo que sobra, el exceso de las cosas, solo logramos ver lo que hay más allá de lo que consumimos.
Nací desnudo, caminé descalzo, tropecé varias veces, me bañé en el aguacero y se me helaron los dedos de los pies. Saqué un forúnculo de la alcancía, y Dios sabe lo difícil que es sentarse con eso. ¿Acaso Dios lo sabe?... me pregunto si Dios tuvo un forúnculo en la alcancía, si jugó con una culebra muerta, si tuvo miedo de morir. ¡Yo lo tuve!... ya salté un cadáver baleado, crucé un puente improvisado sobre un arroyo en plena tormenta. Ya me bañé con manguera, pasé hambre en la escuela, comí algo que no me gustaba porque la sonrisa de la tía era más grande que el coraje de empujar el melón amargo a un rincón del plato. Una vez entré en un arroyo en medio de una tormenta para sacar a un hombre que se había ahogado. Murió, no había cómo salvarlo, ya estaba muerto cuando lo tomé. Cuello roto que no me impidió mantener durante nueve minutos masaje cardiorrespiratorio y respiración boca a boca.
Todo lo que soy, lo soy gracias a mí o gracias a Dios, a quien consuelo por no haber tenido un forúnculo, pobre Dios, no tuvo las cosas pequeñas.
Ya dije que mi riqueza eran mis sobrinos felices, mi familia unida y mi novia olorosa,... ¡se fue mi novia!,
No me volví más pobre cuando ella se fue, o cuando decidí que ella debía irse a otro lugar,... en realidad me enriquecí con unos pocos pesos que dejé de gastar,... muy pocos,... me enriquecí en experiencia,... pero esta “riqueza abstracta e invisible” no será hablada aquí,
Aquí hablo de todo el dinero que no tengo,... ¡y no!
No me vengas con falacias de que el “dinero” no importa, pues en este mundo es materia y combustible,... En este mundo el dinero es todo... ¿qué importa si yo no soy de este mundo...?,
En cierto modo sé que no es mi culpa haber nacido pobre, pero que tengo gran parte de culpa si me dejo morir así,... solo que me frustra,... Hay momentos en que no quiero preocuparme por el dinero,...
... si no se lo cuentas a nadie, yo tampoco,
Nací pobre, y la grandeza de esto solo Dios sabe. Me gusta esa película “Conversando con Dios”, veo cuán clásico es la visión del hombre que se queja de todo lo que no tiene, y de cómo lo “esencial es invisible a los ojos”. Lo mínimo para la vida es invisible, solo logramos ver lo que sobra, el exceso de las cosas, solo logramos ver lo que hay más allá de lo que consumimos.
Nací desnudo, caminé descalzo, tropecé varias veces, me bañé en el aguacero y se me helaron los dedos de los pies. Saqué un forúnculo de la alcancía, y Dios sabe lo difícil que es sentarse con eso. ¿Acaso Dios lo sabe?... me pregunto si Dios tuvo un forúnculo en la alcancía, si jugó con una culebra muerta, si tuvo miedo de morir. ¡Yo lo tuve!... ya salté un cadáver baleado, crucé un puente improvisado sobre un arroyo en plena tormenta. Ya me bañé con manguera, pasé hambre en la escuela, comí algo que no me gustaba porque la sonrisa de la tía era más grande que el coraje de empujar el melón amargo a un rincón del plato. Una vez entré en un arroyo en medio de una tormenta para sacar a un hombre que se había ahogado. Murió, no había cómo salvarlo, ya estaba muerto cuando lo tomé. Cuello roto que no me impidió mantener durante nueve minutos masaje cardiorrespiratorio y respiración boca a boca.
Todo lo que soy, lo soy gracias a mí o gracias a Dios, a quien consuelo por no haber tenido un forúnculo, pobre Dios, no tuvo las cosas pequeñas.
Ya dije que mi riqueza eran mis sobrinos felices, mi familia unida y mi novia olorosa,... ¡se fue mi novia!,
No me volví más pobre cuando ella se fue, o cuando decidí que ella debía irse a otro lugar,... en realidad me enriquecí con unos pocos pesos que dejé de gastar,... muy pocos,... me enriquecí en experiencia,... pero esta “riqueza abstracta e invisible” no será hablada aquí,
Aquí hablo de todo el dinero que no tengo,... ¡y no!
No me vengas con falacias de que el “dinero” no importa, pues en este mundo es materia y combustible,... En este mundo el dinero es todo... ¿qué importa si yo no soy de este mundo...?,
En cierto modo sé que no es mi culpa haber nacido pobre, pero que tengo gran parte de culpa si me dejo morir así,... solo que me frustra,... Hay momentos en que no quiero preocuparme por el dinero,...
... si no se lo cuentas a nadie, yo tampoco,



