Fragmentos,
La semana comenzó con tu voz..., “dijo que fue un consejo mío, dijo dos nombres, contó que no conocía a ninguno de los dos, situó en casa de una niña”. Me senté de repente, el sueño se me fue. Quedé en éxtasis,... La voz fue clara con un ‘pedido de madre’, ¡Me senté de repente! ... todo dicho en mi oído... cuidado, o me volví loco del todo, o tú... ya puedes, o podrás, “destruirte”..., lo que más me impresionó, y que no he pensado en nada de esto, intento anularme, y ahí están “los fantasmas para reírse de mí, cuando creo que la razón es mi mejor guía”
25 de mayo de 2009, Semana de Pentecostés, Paz y bien,



