
El número final de víctimas aún podría aumentar en algunos municipios de las provincias más afectadas, Iwate, Miyagi y Fukushima, donde todavía hay miles de personas desaparecidas.
Alrededor de 100.000 soldados japoneses, apoyados por voluntarios extranjeros especialistas en rescate, continúan buscando en la zona devastada a sobrevivientes debajo de los escombros y arrastrados mar adentro por una ola gigante que alcanzó los 10 metros de altura.
El gobierno japonés informó este martes que rescató a 25.000 personas después del terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter, según datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).
Más de 500.000 evacuados viven ahora en 2.500 refugios temporales, muchos de los cuales carecen de agua potable y electricidad.



