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LUÍS VAZ DE CAMÕES
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Texto por: Mirna Queiroz Fuente: http://www.vidaslusofonas.pt

 

Poeta, 1524(?) - 1580(?)

 

CUÁNDO SUCEDIÓ TODO...

 

1524 o 1525: Fechas probables del nacimiento de Luís Vaz de Camões, quizás en Lisboa. - 1548: Destierro en el Ribatejo; se alista en Ultramar. - 1549: Embarca para Ceuta; pierde el ojo derecho en una escaramuza contra los Moros. - 1551: Regresa a Lisboa. - 1552: En una pelea, hiere a un funcionario de la Caballeriza Real y es encarcelado. - 1553: Es liberado; embarca para Oriente. - 1554: Parte de Goa en persecución de navíos mercantes moros, bajo el mando de Fernando de Meneses. - 1556: Es nombrado proveedor-mor en Macao; naufraga en las Costas de Camboya. - 1562: Es encarcelado por deudas no pagadas; es liberado por el virrey Conde de Redondo y distinguido como su protegido. - 1567: Sigue para Mozambique. - 1570: Regresa a Lisboa en el navío Santa Clara. - 1572: Sale la primera edición de Os Lusíadas. - 1579 o 1580: Muere de peste, en Lisboa. 

                 

  VIAJE A LA INDIA

 

Camões es desterrado a la India. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

                 

1552. Corpus Christi. En la Plaza del Rossio, dos enmascarados luchan con Gaspar Borges, funcionario de la Caballeriza Real. Camões se acerca, reconoce a los enmascarados, son sus amigos. No duda, mete la mano en el bolsillo y se lanza a la pelea. Cuchillo en mano, movimiento nervioso, corte en el cuello del adversario. La noche acaba en sangre. Camões es arrestado y llevado a la cárcel del Tronco.

Su madre, Doña Ana de Macedo, llora el encarcelamiento de su hijo. Vive suplicando el perdón para Luís: visita ministros reales e incluso a Borges. Pasados nueve meses, la víctima, ya recuperada de la herida, decide atender la petición.

Es día de cierta libertad para Camões. El poeta sale de las mazmorras bajo dos condiciones: primero, tiene que pagar una multa de 4 mil reales al limosnero del Rey; luego, embarcar para la India y servir por tres años en la milicia de Oriente.

En marzo de 1553, el poeta parte hacia Goa en el São Bento, nave incorporada a la flota comandada por el capitán Fernão Álvares Cabral. Es soldado raso. Llega a la capital de la India portuguesa seis meses después. Pluma y papel siempre a mano, el poeta escribe sobre lo que ve:

 

"(...) Aquí, donde el mal se afina y el bien se daña,

Y puede más que la honra la tiranía;

Aquí, donde la errada y ciega monarquía

Cree que un nombre vano engaña a Dios;

(...) Aquí en este oscuro caos de confusión,

Cumpliendo el curso estoy de la naturaleza.

¡A ver si me olvidaré de ti, Sion!" (1)

 

Camões participa en una expedición punitiva contra el Rey de Chemba, en la Costa de Malabar, enviada por el Virrey D. Afonso de Noronha. Victoria. El poeta regresa a Goa. En febrero de 1554, parte nuevamente bajo el mando de D. Fernando de Meneses. Esta vez en persecución de navíos moros que comerciaban entre la India y Egipto, perjudicando el monopolio mercantil de los portugueses. La flota solo regresa a la India en noviembre del mismo año.

Llegan las vacaciones militares, fin del sueldo. Para ganar algunos céntimos, Camões escribe versos y autos por encargo de un poderoso señor que los presenta como suyos a la pretendida. A cambio, restos de comida. El poeta también se convierte en escriba público. Son muchos los soldados analfabetos. Camões escribe cartas para sus familiares en el Reino. Así vive en Goa hasta 1556: "Junto a un seco, duro, estéril monte" (2). "En una mano siempre la pluma y en la otra la espada" (3).

 

               

EL NAUFRAGIO

 

Fin de las prácticas obligatorias en la milicia de Oriente. Camões es nombrado proveedor-mor en Macao, entrepósito comercial de portugueses en China. Se le encarga registrar y administrar provisionalmente los bienes de personas fallecidas o desaparecidas. Allí, descubre una estrecha gruta, refugio. Pasa horas escribiendo, Os Lusíadas: el viaje épico de Vasco da Gama y, en el extremo sur de África, el gigante Adamastor intentando impedir el avance de los navegantes portugueses:

«Yo soy aquel oculto y gran Cabo

Al que vosotros llamáis de Tormentorio.»

Héroes trágico-marítimos; dioses mitológicos, pasiones, intrigas, batallas, aventuras y codicias. Historias de un minúsculo Portugal en expansión, «más de lo que prometía la fuerza humana»...

No tarda en ser acusado, por compatriotas, de apropiación indebida de dinero ajeno. Camões tiene que ir a Goa para responder a una investigación judicial.

En el regreso, el susto, el naufragio. Está en la Costa de Camboya, cerca del Río Mekong. Camões salta del barco. Os Lusíadas pegados al cuerpo. Brazadas. Más brazadas. Turbillón de agua, escasez de aire. Camões nada, incansablemente. Tierra firme. Aún no ha perdido el conocimiento. Sabe que está vivo. Mirada de soslayo, el manuscrito está a salvo. Ya puede desvanecerse. El cuerpo transpirando, ardor, fiebre. La infancia, pasiones y conflictos, destellos. Imperfecciones.

 

 

TRISTE VIDA SE ME ORDENA...

 

 

Camões se enamora de la hermana del rey. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 Camões pierde un ojo en una escaramuza en Ceuta. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 Hidalgo pobre, de familia arruinada, tiene una infancia llena de privaciones. Su padre, Simão Vaz de Camões, deja hijo y esposa, en busca de riquezas en las Indias. Muere en Goa. La familia desamparada. El niño Luís Vaz asiste al nuevo matrimonio de su madre. Un extraño ocupa el lugar del fallecido.

Es educado en Lisboa por dominicos y jesuitas. Vive un período en Coimbra, donde hace el curso de Artes en el Convento de Santa Cruz. Su tío, D. Bento de Camões, es prior del Monasterio y canciller de la Universidad. Camões frecuenta los círculos aristocráticos, donde tiene acceso a las obras de Petrarca - a quien toma como modelo -, Bembo, Garcilaso, Ariosto, Tasso, Bernardim Ribeiro, entre otros. Domina la literatura Clásica de Grecia y Roma; lee latín, sabe italiano y escribe en castellano.

Se cuenta que el poeta es llevado a frecuentar la Corte por D. António de Noronha, cuya muerte se cita en un soneto. Allí conoce a Doña Caterina de Ataíde, Dama de la Reina, de quien se enamora perdidamente. El objeto de su pasión es inmortalizado en su lírica bajo el anagrama de Natércia. Hay quienes dicen también que el autor de Os Lusíadas se enamora de la propia Infanta Doña María, hermana de D. João III, Rey de Portugal.

Quizás rumores, como tantos otros sobre su vida. Lo que se sabe a ciencia cierta es que sus amigos son vagabundos que se amotinan por las calles de la ciudad; sus mujeres, meretrices. El Malcozinhado, burdel de mala fama lisboeta, es el lugar preferido para deleitarse. Le gusta mirar al sexo opuesto. Asedia, habla, canta. Es jocoso. Invita a bailar, huele a clavel. Faldas girando, contento. Inspiración:

 

"El amor es fuego que arde sin verse;

Es herida que duele y no se siente;

Es un contento descontento

Es dolor que desatina sin doler..."(4)

Pero la vida del poeta no está hecha solo de encuentros fortuitos. Alterna pequeños momentos de regocijo con indagaciones profundas sobre sí mismo. En sus pensamientos, los apetitos carnales chocan con la visión platónica que tiene de la mujer y de los sentimientos amorosos. Transfiere la contradicción a la lírica. Compone el amor en su más alto anhelo espiritual, afectivo. El amor trascendente, inmaculado:

 

"Se transforma el amante en la cosa amada,

Por virtud del mucho imaginar,

No tengo luego más que desear,

Pues en mí tengo la parte deseada.

Si en ella está mi alma transformada,

¿Qué más desea el cuerpo alcanzar?

En sí solamente puede descansar,

Pues consigo tal alma está ligada." (3)

 

Pero también evoca el erotismo, los deseos y el arte de seducir tan bien. Dirá más tarde, en Os Lusíadas:

 

"¡Oh! ¡Qué hambrientos besos en la selva,

Y ¡qué mimoso llanto que sonaba!

¡Qué caricias tan suaves, qué ira honesta,

Que en risitas alegres se tornaba!

Lo que más pasan en la mañana y en la siesta,

Que Venus con placeres inflamaba,

Mejor es experimentarlo que juzgarlo;

¡Pero que lo juzgue quien no puede experimentarlo!" (5)

 

En un plano más terrenal, Camões tiene otras inquietudes. Es señalado como sujeto holgazán y pendenciero. Gana el apodo de Trinca-Fortes. Sus desavenencias dan origen al destierro, en 1548. Sigue hacia el Ribatejo. En el bolsillo, ni un céntimo. Amigos afortunados le garantizan cama y comida.

 

Vive seis meses en la provincia, de favores. Resuelve alistarse en la milicia de Ultramar. Embarca hacia Ceuta en otoño de 1549. Pierde el ojo derecho en una escaramuza contra los moros enemigos de Cristo. En 1551, vuelve a Lisboa. Amargura, desilusión:

"(...) Qué castigo tan grande y qué justicia.

(...) Qué muertes qué peligros, qué tormentas,

¡Qué crueldades en ellos experimenta."(6)

 

El poeta anda muy callado. Reflexiones. Confiesa a sus amigos que siente despedazados todos los valores en los que cree, él, hombre de principios cristianos. Afligido por las diferencias entre utopía y realidad, aspiración y recompensa. Ya había escrito sobre la contradicción entre lo que juzga ser moral, racional y lo que realmente testimonia y vive. Es el "desconcierto del Mundo, en que los buenos ven siempre pasar en el mundo graves tormentos, los malos ven siempre nadar en mar de contentos" (1). Tales injusticias pasan a ser tema constante en su lírica. Describe sus infortunios, señala con desprecio la sed codiciosa, el querer tiranizar (1). Tampoco escapan a su atención las transformaciones a las que los hombres están sujetos:

 

"Cambian los tiempos, cambian las voluntades

Cambia el Ser, cambia la confianza;

Todo el mundo se compone de cambio,

Tomando siempre nuevas cualidades." (3)

 

 

ESA CAUTIVA...

   

Camões se enamora de la cautiva china. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

                 

Camões se despierta en la playa. Todo empañado, imágenes sin sentido. Sueño y realidad se confunden. Se abandona. Llora la pérdida de la mujer amada: Dinamene, la china, "aquella cautiva que me tiene cautivo"... Ella, que viajó en su compañía, no sobrevivió al naufragio.

Luís Vaz se levanta, andar vacilante, desconsuelo:

 

"Alma mía gentil, que te partiste

Tan pronto de esta vida, descontenta,

Descansa allá en el cielo eternamente

Y viva yo acá en la tierra siempre triste." (3)

 

Permanece en la región en compañía de monjes budistas, hasta que un día es llevado de vuelta a Goa en un navío portugués.

 

 

NACE LA OBRA

 

Camões pasa miseria en Mozambique. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 

En Goa, siempre las tribulaciones: un préstamo aquí, otro allá. Finta. Un acreedor se enfada. Cárcel. Desde el calabozo, Camões invoca los buenos oficios del Conde de Redondo, virrey de la India Portuguesa, en unos versos humorísticos escritos alrededor de 1562. El virrey le concede la libertad. El poeta es aún distinguido con su protección.

En esta época mantiene contactos con otras figuras importantes. Representa el auto de Filodemo al gobernador Francisco Barreto. Compone una oda a favor del virrey D. Constantino de Bragança, lo defiende contra críticas. También es amigo del virrey Francisco de Sousa Coutinho. Gana de uno de ellos la nominación para la factoría de Chaul, pero no llega a ocupar el cargo. Convive con Diogo do Couto, el continuador de las "Décadas", y con Garcia de Orta. El médico, naturalista y ex-catedrático de Lisboa le pide una oda para acompañar la primera edición de los "Diálogos de los Simples y Drogas".

A pesar de las buenas relaciones, Camões se queja de la vida difícil. Decide entonces celebrar sus propias desgracias, es lo que dice a sus compañeros. Banquete. Pero en la mesa, no hay manjares ni buen vino.

 

"Heliogábalo se burlaba de las personas invitadas,

Y de tal modo las engañaba,

Que los manjares que daba

Venían en los platos pintados.

No temáis tal travesura,

Pues ya no puede ser nueva;

Que la cena está segura

De no veniros en pintura,

¡Pero ha de venir toda en verso!" (3)

 

En 1567, Camões conoce a Pêro Barreto. Nombrado capitán para Mozambique, Barreto le promete un empleo y le adelanta el pago del pasaje. Deuda prolongada. Los dos pelean. El Capitán manda arrestarlo, rutina.

Hambre. Los amigos una vez más le ayudan. Invierno. Camões se refugia en la poesía. Retoca sus Lusíadas. Desea mucho imprimirlos. En estos días de frío, el poeta nunca suelta su pluma: compone el "Parnaso Lusitano", colectánea de poemas líricos. Obra de mucha erudición, consideran sus amigos. Un pícaro se la lleva, fin desconocido.

Finales de 1569. En los últimos meses, el poeta habla mucho de la Patria, que tanto exalta en sus cantos. Nostalgia. Diogo do Couto reúne a unos amigos, compran ropa a Camões, pagan sus deudas y le ayudan a dejar Mozambique.

Camões llega a Lisboa en el Santa Clara, en 1570. Trae consigo a Jau, un esclavo javanés comprado en Mozambique, y los diez cantos de Os Lusíadas. En la capital portuguesa vivirá con su madre, en la Mouraria. Su penuria es aún mayor. El poeta abatido apoya la cabeza en el escritorio y se queja en voz baja: "¡Ah! ¡Fortuna cruel! ¡Ah! ¡Duros Destinos! (7)

 

 

EDICIÓN DE OS LUSÍADAS

                 

Solo una ambición: editar Os Lusíadas. Melancólico, ropa apretada y desgastada, restos de altivez, el poeta pide ayuda al Conde de Vimioso, D. Manuel de Portugal. Permiso real para llevar adelante su proyecto. Júbilo. El censor, Fray Bartolomeu Ferreira, le concede el imprimatur. Pero antes, lee el poema y hace algunas modificaciones: limpieza de ciertos indicios de impiedad.

En el taller del Maestro António Gonçalves, en la Costa del Castillo, la obra de Camões cobra cuerpo. Descuido: doscientos ejemplares llenos de errores tipográficos. Corren los primeros meses de 1572.

Tras la publicación, D. Sebastián, el joven monarca, concede al poeta una pensión trienal de 15 mil reales, es decir, 40 reales por día, "en respeto a los servicios prestados en la India y por la suficiencia que mostró en el libro sobre las cosas de tal lugar". Vale recordar que, en esta época, un carpintero gana un promedio de 160 reales por día. La pensión se renueva en 1575 y nuevamente en 1578. Se cuenta que el poeta sobrevive juntando estos proventos a las limosnas recogidas por el esclavo javanés.

Su nombre empieza a resonar. Composiciones líricas e incluso cartas suyas - una escrita en Ceuta, otra en la India y dos más escritas en Lisboa - pasan a ser recogidas en cancioneros particulares manuscritos.

 

 

MUERE EL AUTOR

 

 Peste en Lisboa. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 

En 1579 la peste azota Lisboa. En un cuarto oscuro, Camões tumbado en la cama. Tiene mucha fiebre y ya nadie duda que es una víctima más de la enfermedad. En la boca, un sabor, mezcla de jengibre, canela, comino y azafrán: remedio contra la pestilencia. Doña Ana de Macedo sigue todas las recetas conocidas: sangría e incluso zumo de serpol mezclado con leche de mujer. En la casa, el fuego siempre encendido para quemar el aire que apesta.

El autor de Os Lusíadas está muy débil, pero insiste en escribir. Remite una carta a D. Francisco de Almeida, refiriéndose al desastre de Alcácer-Quibir, a la ruina financiera de la Corona portuguesa, a la independencia nacional amenazada. "En fin, acabaré la vida y verán todos que fui tan afecto a mi Patria que no solo me contenté de morir en ella, sino con ella".

La madre deja el cuarto, plato de comida intacto en las manos. El poeta ya no reacciona. Se desvanece.

 

"Húyeme, poco a poco, la corta vida,

Si por acaso es verdad que aún vivo;

(...) Lloro por el pasado; y, mientras hablo,

Si me pasan los días paso a paso.

Se me va, en fin, la edad y queda la pena." (3)

 

 

LOS ERRORES Y LA FORTUNA

                 

Su cuerpo es sepultado en un rincón cualquiera del exterior del cementerio del Convento de Santana. Y aun así, gracias a la Compañía de los Cortesanos, que paga los gastos del funeral. Según los amigos más cercanos, los últimos años de Camões son vividos en la más absoluta miseria. A su madre le deja solo la pensión que le fue atribuida y transferida a ella.

Después de su muerte, crece el interés por sus poemas - solo tres de ellos publicados en vida - y por sus autos y comedias: Auto dos Anfitriões, Auto d’El Rei-Seleuco y el Auto de Filodemo.

En 1548 sale la segunda edición de Os Lusíadas, llamada "Dos Piscos". Expurgada por la censura, que la mutila, principalmente por motivos religiosos, hasta la cuarta edición en 1609. En 1670, se cuentan 18 ediciones de los cantos. El tiempo pasa, estudiosos de varios puntos del mundo se dedican a su vida y obra. Es elevado a héroe nacional. El poeta aún vivo, a pesar de su sino. Vivo por su amor a la Patria, por la epopeya, por Os Lusíadas. Vivo por su angustia existencial, por su lírica: la mujer como ángel, pero la carne; la razón, pero el deseo; las ideas, pero el día a día; el espíritu, pero el cuerpo. Luís Vaz desgarrado, violencia, violencia:

 

"Errores míos, mala fortuna, amor ardiente

En mi perdición se conjuraron;

Los errores y la fortuna sobraron,

Que para mí bastaba el amor solamente.

Todo lo pasé; pero tengo tan presente

El gran dolor de las cosas que pasaron,

Que las magulladas iras me enseñaron

A no querer ya nunca ser contento.

Erré todo el discurso de mis años;

Di causa a que la fortuna castigase

Mis más fundadas esperanzas.

De amor no vi sino breves engaños.

¡Oh! ¡quien tanto pudiera, que hartase

Este mi duro Genio de venganzas!"(1)

_____________________________________________________________

(1) "Rimas,1616 - (2) "Os Lusíadas", canto VII - (3) "Rhitmas, 1595 - (4) "Rimas", 1598 - (5) "Os Lusíadas", Canto IX - (6) "Os Lusíadas", canto IV - (7) "Rimas", 1668

LUÍS VAZ DE CAMÕES
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Texto por: Mirna Queiroz Fuente: http://www.vidaslusofonas.pt

 

Poeta, 1524(?) - 1580(?)

 

CUÁNDO SUCEDIÓ TODO...

 

1524 o 1525: Fechas probables del nacimiento de Luís Vaz de Camões, quizás en Lisboa. - 1548: Destierro en el Ribatejo; se alista en Ultramar. - 1549: Embarca para Ceuta; pierde el ojo derecho en una escaramuza contra los Moros. - 1551: Regresa a Lisboa. - 1552: En una pelea, hiere a un funcionario de la Caballeriza Real y es encarcelado. - 1553: Es liberado; embarca para Oriente. - 1554: Parte de Goa en persecución de navíos mercantes moros, bajo el mando de Fernando de Meneses. - 1556: Es nombrado proveedor-mor en Macao; naufraga en las Costas de Camboya. - 1562: Es encarcelado por deudas no pagadas; es liberado por el virrey Conde de Redondo y distinguido como su protegido. - 1567: Sigue para Mozambique. - 1570: Regresa a Lisboa en el navío Santa Clara. - 1572: Sale la primera edición de Os Lusíadas. - 1579 o 1580: Muere de peste, en Lisboa. 

                 

  VIAJE A LA INDIA

 

Camões es desterrado a la India. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

                 

1552. Corpus Christi. En la Plaza del Rossio, dos enmascarados luchan con Gaspar Borges, funcionario de la Caballeriza Real. Camões se acerca, reconoce a los enmascarados, son sus amigos. No duda, mete la mano en el bolsillo y se lanza a la pelea. Cuchillo en mano, movimiento nervioso, corte en el cuello del adversario. La noche acaba en sangre. Camões es arrestado y llevado a la cárcel del Tronco.

Su madre, Doña Ana de Macedo, llora el encarcelamiento de su hijo. Vive suplicando el perdón para Luís: visita ministros reales e incluso a Borges. Pasados nueve meses, la víctima, ya recuperada de la herida, decide atender la petición.

Es día de cierta libertad para Camões. El poeta sale de las mazmorras bajo dos condiciones: primero, tiene que pagar una multa de 4 mil reales al limosnero del Rey; luego, embarcar para la India y servir por tres años en la milicia de Oriente.

En marzo de 1553, el poeta parte hacia Goa en el São Bento, nave incorporada a la flota comandada por el capitán Fernão Álvares Cabral. Es soldado raso. Llega a la capital de la India portuguesa seis meses después. Pluma y papel siempre a mano, el poeta escribe sobre lo que ve:

 

"(...) Aquí, donde el mal se afina y el bien se daña,

Y puede más que la honra la tiranía;

Aquí, donde la errada y ciega monarquía

Cree que un nombre vano engaña a Dios;

(...) Aquí en este oscuro caos de confusión,

Cumpliendo el curso estoy de la naturaleza.

¡A ver si me olvidaré de ti, Sion!" (1)

 

Camões participa en una expedición punitiva contra el Rey de Chemba, en la Costa de Malabar, enviada por el Virrey D. Afonso de Noronha. Victoria. El poeta regresa a Goa. En febrero de 1554, parte nuevamente bajo el mando de D. Fernando de Meneses. Esta vez en persecución de navíos moros que comerciaban entre la India y Egipto, perjudicando el monopolio mercantil de los portugueses. La flota solo regresa a la India en noviembre del mismo año.

Llegan las vacaciones militares, fin del sueldo. Para ganar algunos céntimos, Camões escribe versos y autos por encargo de un poderoso señor que los presenta como suyos a la pretendida. A cambio, restos de comida. El poeta también se convierte en escriba público. Son muchos los soldados analfabetos. Camões escribe cartas para sus familiares en el Reino. Así vive en Goa hasta 1556: "Junto a un seco, duro, estéril monte" (2). "En una mano siempre la pluma y en la otra la espada" (3).

 

               

EL NAUFRAGIO

 

Fin de las prácticas obligatorias en la milicia de Oriente. Camões es nombrado proveedor-mor en Macao, entrepósito comercial de portugueses en China. Se le encarga registrar y administrar provisionalmente los bienes de personas fallecidas o desaparecidas. Allí, descubre una estrecha gruta, refugio. Pasa horas escribiendo, Os Lusíadas: el viaje épico de Vasco da Gama y, en el extremo sur de África, el gigante Adamastor intentando impedir el avance de los navegantes portugueses:

«Yo soy aquel oculto y gran Cabo

Al que vosotros llamáis de Tormentorio.»

Héroes trágico-marítimos; dioses mitológicos, pasiones, intrigas, batallas, aventuras y codicias. Historias de un minúsculo Portugal en expansión, «más de lo que prometía la fuerza humana»...

No tarda en ser acusado, por compatriotas, de apropiación indebida de dinero ajeno. Camões tiene que ir a Goa para responder a una investigación judicial.

En el regreso, el susto, el naufragio. Está en la Costa de Camboya, cerca del Río Mekong. Camões salta del barco. Os Lusíadas pegados al cuerpo. Brazadas. Más brazadas. Turbillón de agua, escasez de aire. Camões nada, incansablemente. Tierra firme. Aún no ha perdido el conocimiento. Sabe que está vivo. Mirada de soslayo, el manuscrito está a salvo. Ya puede desvanecerse. El cuerpo transpirando, ardor, fiebre. La infancia, pasiones y conflictos, destellos. Imperfecciones.

 

 

TRISTE VIDA SE ME ORDENA...

 

 

Camões se enamora de la hermana del rey. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 Camões pierde un ojo en una escaramuza en Ceuta. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 Hidalgo pobre, de familia arruinada, tiene una infancia llena de privaciones. Su padre, Simão Vaz de Camões, deja hijo y esposa, en busca de riquezas en las Indias. Muere en Goa. La familia desamparada. El niño Luís Vaz asiste al nuevo matrimonio de su madre. Un extraño ocupa el lugar del fallecido.

Es educado en Lisboa por dominicos y jesuitas. Vive un período en Coimbra, donde hace el curso de Artes en el Convento de Santa Cruz. Su tío, D. Bento de Camões, es prior del Monasterio y canciller de la Universidad. Camões frecuenta los círculos aristocráticos, donde tiene acceso a las obras de Petrarca - a quien toma como modelo -, Bembo, Garcilaso, Ariosto, Tasso, Bernardim Ribeiro, entre otros. Domina la literatura Clásica de Grecia y Roma; lee latín, sabe italiano y escribe en castellano.

Se cuenta que el poeta es llevado a frecuentar la Corte por D. António de Noronha, cuya muerte se cita en un soneto. Allí conoce a Doña Caterina de Ataíde, Dama de la Reina, de quien se enamora perdidamente. El objeto de su pasión es inmortalizado en su lírica bajo el anagrama de Natércia. Hay quienes dicen también que el autor de Os Lusíadas se enamora de la propia Infanta Doña María, hermana de D. João III, Rey de Portugal.

Quizás rumores, como tantos otros sobre su vida. Lo que se sabe a ciencia cierta es que sus amigos son vagabundos que se amotinan por las calles de la ciudad; sus mujeres, meretrices. El Malcozinhado, burdel de mala fama lisboeta, es el lugar preferido para deleitarse. Le gusta mirar al sexo opuesto. Asedia, habla, canta. Es jocoso. Invita a bailar, huele a clavel. Faldas girando, contento. Inspiración:

 

"El amor es fuego que arde sin verse;

Es herida que duele y no se siente;

Es un contento descontento

Es dolor que desatina sin doler..."(4)

Pero la vida del poeta no está hecha solo de encuentros fortuitos. Alterna pequeños momentos de regocijo con indagaciones profundas sobre sí mismo. En sus pensamientos, los apetitos carnales chocan con la visión platónica que tiene de la mujer y de los sentimientos amorosos. Transfiere la contradicción a la lírica. Compone el amor en su más alto anhelo espiritual, afectivo. El amor trascendente, inmaculado:

 

"Se transforma el amante en la cosa amada,

Por virtud del mucho imaginar,

No tengo luego más que desear,

Pues en mí tengo la parte deseada.

Si en ella está mi alma transformada,

¿Qué más desea el cuerpo alcanzar?

En sí solamente puede descansar,

Pues consigo tal alma está ligada." (3)

 

Pero también evoca el erotismo, los deseos y el arte de seducir tan bien. Dirá más tarde, en Os Lusíadas:

 

"¡Oh! ¡Qué hambrientos besos en la selva,

Y ¡qué mimoso llanto que sonaba!

¡Qué caricias tan suaves, qué ira honesta,

Que en risitas alegres se tornaba!

Lo que más pasan en la mañana y en la siesta,

Que Venus con placeres inflamaba,

Mejor es experimentarlo que juzgarlo;

¡Pero que lo juzgue quien no puede experimentarlo!" (5)

 

En un plano más terrenal, Camões tiene otras inquietudes. Es señalado como sujeto holgazán y pendenciero. Gana el apodo de Trinca-Fortes. Sus desavenencias dan origen al destierro, en 1548. Sigue hacia el Ribatejo. En el bolsillo, ni un céntimo. Amigos afortunados le garantizan cama y comida.

 

Vive seis meses en la provincia, de favores. Resuelve alistarse en la milicia de Ultramar. Embarca hacia Ceuta en otoño de 1549. Pierde el ojo derecho en una escaramuza contra los moros enemigos de Cristo. En 1551, vuelve a Lisboa. Amargura, desilusión:

"(...) Qué castigo tan grande y qué justicia.

(...) Qué muertes qué peligros, qué tormentas,

¡Qué crueldades en ellos experimenta."(6)

 

El poeta anda muy callado. Reflexiones. Confiesa a sus amigos que siente despedazados todos los valores en los que cree, él, hombre de principios cristianos. Afligido por las diferencias entre utopía y realidad, aspiración y recompensa. Ya había escrito sobre la contradicción entre lo que juzga ser moral, racional y lo que realmente testimonia y vive. Es el "desconcierto del Mundo, en que los buenos ven siempre pasar en el mundo graves tormentos, los malos ven siempre nadar en mar de contentos" (1). Tales injusticias pasan a ser tema constante en su lírica. Describe sus infortunios, señala con desprecio la sed codiciosa, el querer tiranizar (1). Tampoco escapan a su atención las transformaciones a las que los hombres están sujetos:

 

"Cambian los tiempos, cambian las voluntades

Cambia el Ser, cambia la confianza;

Todo el mundo se compone de cambio,

Tomando siempre nuevas cualidades." (3)

 

 

ESA CAUTIVA...

   

Camões se enamora de la cautiva china. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

                 

Camões se despierta en la playa. Todo empañado, imágenes sin sentido. Sueño y realidad se confunden. Se abandona. Llora la pérdida de la mujer amada: Dinamene, la china, "aquella cautiva que me tiene cautivo"... Ella, que viajó en su compañía, no sobrevivió al naufragio.

Luís Vaz se levanta, andar vacilante, desconsuelo:

 

"Alma mía gentil, que te partiste

Tan pronto de esta vida, descontenta,

Descansa allá en el cielo eternamente

Y viva yo acá en la tierra siempre triste." (3)

 

Permanece en la región en compañía de monjes budistas, hasta que un día es llevado de vuelta a Goa en un navío portugués.

 

 

NACE LA OBRA

 

Camões pasa miseria en Mozambique. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 

En Goa, siempre las tribulaciones: un préstamo aquí, otro allá. Finta. Un acreedor se enfada. Cárcel. Desde el calabozo, Camões invoca los buenos oficios del Conde de Redondo, virrey de la India Portuguesa, en unos versos humorísticos escritos alrededor de 1562. El virrey le concede la libertad. El poeta es aún distinguido con su protección.

En esta época mantiene contactos con otras figuras importantes. Representa el auto de Filodemo al gobernador Francisco Barreto. Compone una oda a favor del virrey D. Constantino de Bragança, lo defiende contra críticas. También es amigo del virrey Francisco de Sousa Coutinho. Gana de uno de ellos la nominación para la factoría de Chaul, pero no llega a ocupar el cargo. Convive con Diogo do Couto, el continuador de las "Décadas", y con Garcia de Orta. El médico, naturalista y ex-catedrático de Lisboa le pide una oda para acompañar la primera edición de los "Diálogos de los Simples y Drogas".

A pesar de las buenas relaciones, Camões se queja de la vida difícil. Decide entonces celebrar sus propias desgracias, es lo que dice a sus compañeros. Banquete. Pero en la mesa, no hay manjares ni buen vino.

 

"Heliogábalo se burlaba de las personas invitadas,

Y de tal modo las engañaba,

Que los manjares que daba

Venían en los platos pintados.

No temáis tal travesura,

Pues ya no puede ser nueva;

Que la cena está segura

De no veniros en pintura,

¡Pero ha de venir toda en verso!" (3)

 

En 1567, Camões conoce a Pêro Barreto. Nombrado capitán para Mozambique, Barreto le promete un empleo y le adelanta el pago del pasaje. Deuda prolongada. Los dos pelean. El Capitán manda arrestarlo, rutina.

Hambre. Los amigos una vez más le ayudan. Invierno. Camões se refugia en la poesía. Retoca sus Lusíadas. Desea mucho imprimirlos. En estos días de frío, el poeta nunca suelta su pluma: compone el "Parnaso Lusitano", colectánea de poemas líricos. Obra de mucha erudición, consideran sus amigos. Un pícaro se la lleva, fin desconocido.

Finales de 1569. En los últimos meses, el poeta habla mucho de la Patria, que tanto exalta en sus cantos. Nostalgia. Diogo do Couto reúne a unos amigos, compran ropa a Camões, pagan sus deudas y le ayudan a dejar Mozambique.

Camões llega a Lisboa en el Santa Clara, en 1570. Trae consigo a Jau, un esclavo javanés comprado en Mozambique, y los diez cantos de Os Lusíadas. En la capital portuguesa vivirá con su madre, en la Mouraria. Su penuria es aún mayor. El poeta abatido apoya la cabeza en el escritorio y se queja en voz baja: "¡Ah! ¡Fortuna cruel! ¡Ah! ¡Duros Destinos! (7)

 

 

EDICIÓN DE OS LUSÍADAS

                 

Solo una ambición: editar Os Lusíadas. Melancólico, ropa apretada y desgastada, restos de altivez, el poeta pide ayuda al Conde de Vimioso, D. Manuel de Portugal. Permiso real para llevar adelante su proyecto. Júbilo. El censor, Fray Bartolomeu Ferreira, le concede el imprimatur. Pero antes, lee el poema y hace algunas modificaciones: limpieza de ciertos indicios de impiedad.

En el taller del Maestro António Gonçalves, en la Costa del Castillo, la obra de Camões cobra cuerpo. Descuido: doscientos ejemplares llenos de errores tipográficos. Corren los primeros meses de 1572.

Tras la publicación, D. Sebastián, el joven monarca, concede al poeta una pensión trienal de 15 mil reales, es decir, 40 reales por día, "en respeto a los servicios prestados en la India y por la suficiencia que mostró en el libro sobre las cosas de tal lugar". Vale recordar que, en esta época, un carpintero gana un promedio de 160 reales por día. La pensión se renueva en 1575 y nuevamente en 1578. Se cuenta que el poeta sobrevive juntando estos proventos a las limosnas recogidas por el esclavo javanés.

Su nombre empieza a resonar. Composiciones líricas e incluso cartas suyas - una escrita en Ceuta, otra en la India y dos más escritas en Lisboa - pasan a ser recogidas en cancioneros particulares manuscritos.

 

 

MUERE EL AUTOR

 

 Peste en Lisboa. ¿Y mientras tanto, qué está sucediendo en el resto del mundo? Consulta la Tabla Cronológica.

 

En 1579 la peste azota Lisboa. En un cuarto oscuro, Camões tumbado en la cama. Tiene mucha fiebre y ya nadie duda que es una víctima más de la enfermedad. En la boca, un sabor, mezcla de jengibre, canela, comino y azafrán: remedio contra la pestilencia. Doña Ana de Macedo sigue todas las recetas conocidas: sangría e incluso zumo de serpol mezclado con leche de mujer. En la casa, el fuego siempre encendido para quemar el aire que apesta.

El autor de Os Lusíadas está muy débil, pero insiste en escribir. Remite una carta a D. Francisco de Almeida, refiriéndose al desastre de Alcácer-Quibir, a la ruina financiera de la Corona portuguesa, a la independencia nacional amenazada. "En fin, acabaré la vida y verán todos que fui tan afecto a mi Patria que no solo me contenté de morir en ella, sino con ella".

La madre deja el cuarto, plato de comida intacto en las manos. El poeta ya no reacciona. Se desvanece.

 

"Húyeme, poco a poco, la corta vida,

Si por acaso es verdad que aún vivo;

(...) Lloro por el pasado; y, mientras hablo,

Si me pasan los días paso a paso.

Se me va, en fin, la edad y queda la pena." (3)

 

 

LOS ERRORES Y LA FORTUNA

                 

Su cuerpo es sepultado en un rincón cualquiera del exterior del cementerio del Convento de Santana. Y aun así, gracias a la Compañía de los Cortesanos, que paga los gastos del funeral. Según los amigos más cercanos, los últimos años de Camões son vividos en la más absoluta miseria. A su madre le deja solo la pensión que le fue atribuida y transferida a ella.

Después de su muerte, crece el interés por sus poemas - solo tres de ellos publicados en vida - y por sus autos y comedias: Auto dos Anfitriões, Auto d’El Rei-Seleuco y el Auto de Filodemo.

En 1548 sale la segunda edición de Os Lusíadas, llamada "Dos Piscos". Expurgada por la censura, que la mutila, principalmente por motivos religiosos, hasta la cuarta edición en 1609. En 1670, se cuentan 18 ediciones de los cantos. El tiempo pasa, estudiosos de varios puntos del mundo se dedican a su vida y obra. Es elevado a héroe nacional. El poeta aún vivo, a pesar de su sino. Vivo por su amor a la Patria, por la epopeya, por Os Lusíadas. Vivo por su angustia existencial, por su lírica: la mujer como ángel, pero la carne; la razón, pero el deseo; las ideas, pero el día a día; el espíritu, pero el cuerpo. Luís Vaz desgarrado, violencia, violencia:

 

"Errores míos, mala fortuna, amor ardiente

En mi perdición se conjuraron;

Los errores y la fortuna sobraron,

Que para mí bastaba el amor solamente.

Todo lo pasé; pero tengo tan presente

El gran dolor de las cosas que pasaron,

Que las magulladas iras me enseñaron

A no querer ya nunca ser contento.

Erré todo el discurso de mis años;

Di causa a que la fortuna castigase

Mis más fundadas esperanzas.

De amor no vi sino breves engaños.

¡Oh! ¡quien tanto pudiera, que hartase

Este mi duro Genio de venganzas!"(1)

_____________________________________________________________

(1) "Rimas,1616 - (2) "Os Lusíadas", canto VII - (3) "Rhitmas, 1595 - (4) "Rimas", 1598 - (5) "Os Lusíadas", Canto IX - (6) "Os Lusíadas", canto IV - (7) "Rimas", 1668

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