Michael Jackson tenía los ojos, las cejas, la boca y la cabeza tatuadas, de acuerdo con las conclusiones de la autopsia que fueron reveladas ayer, 1 de octubre.
El cantante usaba tatuajes como maquillaje permanente en los labios y delineado en los ojos. En la cabeza, Jackson también se tatuó cabello para disimular algunas zonas despobladas.
En el rostro y cuerpo, Michael tenía diversas cicatrices provocadas por las varias cirugías plásticas a las que se sometió a lo largo de su vida. La piel del cantante reveló falta de pigmentación en el rostro, pecho y brazos.
Sin embargo, lo que sorprendió fue la buena salud del cantante. Según la autopsia, Michael tenía un corazón fuerte en el momento de su muerte. "Su salud estaba óptima, con resultados dentro de los valores normales", dijo el Dr. Zeev Kain, de la Universidad de California.
Sobre su salud, el informe reveló solo algunas anomalías en los pulmones, dilatados y con capacidad reducida, y costillas fracturadas provocadas por los intentos de reanimación en los minutos previos a su muerte. La artritis parecía ser la única enfermedad de Jackson: el cantante tenía este problema en la columna y en algunos dedos de las manos.
En el mismo informe se mencionaron marcas de inyecciones detectadas en los brazos, rodillas y tobillos relacionadas con las medicaciones tomadas por el cantante. Michael tenía varios medicamentos en su cuerpo cuando murió y, según la autopsia, se mezclaron cuatro sedantes con un anestésico (Propofol), mezcla que, según algunos médicos, puede poner en riesgo la salud de los pacientes.
No se detectaron comprimidos, drogas ilegales o alcohol.
El informe completo de la autopsia aún no ha sido divulgado, pero en septiembre se anunció que la principal causa de muerte de Michael Jackson fue homicidio provocado por intoxicación con Propofol (el anestésico mencionado anteriormente). (Fuente: Revista Portuguesa Activa activa.aeiou.pt)



