

Frecuentemente visito colegas, amigos y familiares internados, y siempre me quejo de que no existen lavamanos obligatorios. Hasta hoy, siempre que voy a un hospital, basta presentar un documento, o simplemente decir el nombre del paciente y dirigirse a la habitación y enfermería.

SILVIOLOBO recomienda que hospitales y clínicas instalen lavamanos con jabón y alcohol en gel para que los visitantes se vean obligados a lavarse las manos antes de acceder al interior de los hospitales.
Si hasta los médicos, enfermeros y técnicos no tienen este cuidado, ¿qué se espera de los legos?
Otro gran problema no es culpa del paciente, ya que el uso inconsecuente de antibióticos no es una elección, sino un acto desesperado de quien no encuentra asistencia médica a tiempo.
A grandes rasgos, pero explicativo, los antibióticos son como balas de un revólver, tienes que economizar para el momento adecuado. Si los desperdicias en algo cotidiano, no tendrás munición para las cosas fuertes.
No es que la bala se acabe, sino que el enemigo se vuelve más fuerte que ella, así que no uses medicamentos por tu cuenta y nunca interrumpas un tratamiento por tu cuenta. Es importante terminar la dosis que el médico recetó, de lo contrario, algunas bacterias resistentes pueden haber sobrevivido en tu organismo, y la nueva y próxima infección será mucho más dura que la primera, y esta vez los medicamentos no tendrán efecto contra la enfermedad.



