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La vuelta al mundo en 80 días (1956) (Película)
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Estrenada en 1956, La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 Days) es una de las producciones más colosales, extravagantes y divisivas de la edad de oro de Hollywood. Dirigida por Michael Anderson y concebida bajo la megalomanía visionaria del legendario productor Mike Todd, este épico de aventura y comedia adaptó la clásica obra de Julio Verne con una escala sin precedentes. Utilizando el innovador formato Todd-AO de 70mm y presentando un elenco que redefinió el concepto de participaciones especiales en el cine, la obra no solo capturó el espíritu de una época de transición tecnológica, sino que también conquistó cinco premios Óscar, incluyendo el de Mejor Película, consolidando su lugar como un hito indiscutible de la cultura pop global.

Análisis y Trama

Para comprender el impacto de La vuelta al mundo en 80 días, es necesario primero desglosar su narrativa, que sirve como una celebración del optimismo científico del siglo XIX y de la propia expansión del alcance geográfico de la humanidad. La trama se desarrolla en 1872 y sigue a Phileas Fogg (interpretado con extrema precisión británica por David Niven), un caballero londinense cuya existencia se rige por una precisión matemática casi enfermiza. Fogg es el apogeo del racionalismo victoriano: todo en su vida, desde la temperatura del agua de afeitar hasta el número de pasos que da hasta el Reform Club, está milimétricamente cronometrado.

La calma de su rutina se rompe cuando, durante una discusión en el club sobre la modernización de los transportes —específicamente la apertura de una nueva sección ferroviaria en la India—, Fogg afirma categóricamente que ahora es posible dar la vuelta al mundo en solo ochenta días. Desafiado por sus pares, apuesta su fortuna de 20.000 libras (una suma astronómica para la época) a que logrará realizar la hazaña. Parte inmediatamente esa misma noche, acompañado por su recién contratado ayuda de cámara francés, Jean Passepartout (vivido por el comediante mexicano Cantinflas), un hombre de habilidades acrobáticas, astucia práctica y un temperamento opuesto a la rigidez de su patrón.

La jornada se transforma en un mosaico de locaciones internacionales e incidentes exóticos. Desde París, donde utilizan un globo aerostático (un elemento icónico añadido por la película que no constaba en el libro original de Verne), la pareja atraviesa el Mediterráneo en dirección al Canal de Suez. Sin embargo, el viaje se complica por la persecución obstinada del Inspector Fix (Robert Newton), un detective de Scotland Yard convencido de que Fogg es el audaz ladrón que robó el Banco de Inglaterra poco antes de su partida.

A medida que avanzan por la India, el dúo rescata a la joven Princesa Aouda (Shirley MacLaine) de un ritual de suttee (donde sería quemada viva junto al cuerpo de su difunto marido). Aouda se une al grupo, aportando una dinámica de calor humano que comienza a derretir la fachada gélida de Fogg. El viaje prosigue por Hong Kong, Japón, el vasto y peligroso oeste de los Estados Unidos —donde enfrentan ataques de nativos americanos y puentes inestables—, hasta la travesía final del Océano Atlántico en un barco a vapor cuyas partes de madera deben ser quemadas como combustible para garantizar la llegada a tiempo.

El Final Explicado: El Tiempo como Aliado e Ilusión

El clímax de la película reside en uno de los mayores trucos narrativos de la literatura y del cine de aventura. Al desembarcar en suelo británico, Fogg es inmediatamente arrestado por el Inspector Fix. Aunque el malentendido se resuelve rápidamente (el verdadero ladrón ya había sido capturado), el retraso de algunas horas parece fatal. Fogg, Passepartout y Aouda regresan a su residencia en Londres, creyendo firmemente que perdieron el plazo por un margen de solo cinco minutos. Fogg, arruinado financieramente, demuestra su nobleza al preocuparse solo por el bienestar de Aouda, quien, a su vez, declara su amor por él y le propone matrimonio.

Es el plan de matrimonio el que desencadena el giro. Al enviar a Passepartout a contratar a un reverendo para la ceremonia al día siguiente, el ayuda de cámara descubre que el día siguiente es lunes, y no martes. Viajando constantemente hacia el este, rumbo al sol, la comitiva cruzó la Línea Internacional de Cambio de Fecha. Sin darse cuenta, acumularon cuatro minutos por cada grado de longitud recorrido, ganando así un día entero de ventaja (24 horas).

El significado oculto de este desenlace reside en la ironía de la obsesión humana por el control del tiempo. Phileas Fogg, el hombre que creía gobernar el tiempo a través de sus relojes mecánicos, fue engañado por la propia naturaleza esférica del planeta. El tiempo no es absoluto, sino relativo al movimiento del observador. Además, la verdadera "victoria" de Fogg no reside en las 20.000 libras recuperadas en el último segundo al irrumpir en el Reform Club, sino en la humanización de su carácter. A lo largo del viaje, aprendió a improvisar, a aceptar el caos personificado por Passepartout y, fundamentalmente, a amar a Aouda. El final simboliza que, mientras la ciencia y la tecnología encogen el mundo físico, son las conexiones humanas las que dan significado a la jornada.

Elenco Monumental y el Fenómeno de los "Cameos"

El elenco de La vuelta al mundo en 80 días es un capítulo aparte en la historia del cine. David Niven entrega la que muchos consideran la actuación definitiva de su carrera. Encarna a Phileas Fogg con una mezcla de flema británica, dignidad inquebrantable y una sutil vulnerabilidad que surge a medida que se enamora de Aouda. Niven era la elección física y espiritual perfecta para el papel, logrando mantener al público comprometido con un personaje que, en el papel, podría parecer excesivamente frío.

Sin embargo, la verdadera fuerza motriz de entretenimiento de la película es Cantinflas. El astro mexicano, inmensamente popular en América Latina, hace su debut en Hollywood como Passepartout. El productor Mike Todd dio a Cantinflas amplia libertad para improvisar, resultando en secuencias memorables de comedia física, como la famosa escena de la corrida de toros en España. La dinámica entre la rigidez aristocrática de Niven y la picardía de Cantinflas estableció el estándar de oro para las futuras narrativas de "parejas dinámicas" (buddy movies) en el cine.

Shirley MacLaine, en uno de sus primeros papeles destacados en el cine, interpreta a la Princesa Aouda. Aunque su elección hoy se ve bajo una óptica crítica (debido a la práctica de contratar actores occidentales para papeles de otras etnias), MacLaine aporta una dulzura y una presencia escénica cautivadoras que equilibran el tono predominantemente masculino de la aventura.

La película también pasó a la historia por popularizar el término "cameo" (participación especial). Mike Todd logró reclutar a decenas de las mayores estrellas de Hollywood para apariciones que duraban segundos, transformando la exhibición de la película en un juego de "¿quién es quién?" para el público. Entre las apariciones más notables están:

  • Frank Sinatra como el pianista de un salón en San Francisco.
  • Marlene Dietrich como una seductora anfitriona de salón.
  • Buster Keaton como el conductor del tren en los Estados Unidos, un homenaje directo a su clásico del cine mudo, El maquinista de la General.
  • George Raft como un guardia de cabaret.
  • Peter Lorre como el comisario de a bordo del barco a vapor japonés.
  • John Gielgud como Foster, el ex ayuda de cámara despedido de Fogg.
  • Charles Boyer como Monsieur Gasse, el agente de viajes parisino.

Detrás de escena, Innovaciones Tecnológicas y Excentricidades de Mike Todd

Si Phileas Fogg era un aventurero obstinado, el productor Mike Todd era su equivalente en la vida real. Todd era un showman de Broadway, conocido por su estilo de vida extravagante y por su matrimonio con la estrella Elizabeth Taylor. Veía el cine no solo como arte, sino como un espectáculo de feria que necesitaba ser monumental para competir con el ascenso meteórico de la televisión en la década de 1950.

Para ello, Todd financió y desarrolló el proceso Todd-AO, un sistema de grabación en película de 70mm que utilizaba una única cámara de lente gran angular y era proyectado en pantallas curvas gigantescas, acompañado por un sonido estereofónico magnético de alta fidelidad de seis canales. La vuelta al mundo en 80 días fue la segunda película en utilizar esta tecnología (la primera fue el musical Oklahoma! en 1955), proporcionando una inmersión visual sin precedentes para los espectadores de la época.

La producción fue una pesadilla logística de proporciones bíblicas. Todd se negó a usar pantallas de proyección trasera (proceso común en la época para simular fondos), insistiendo en filmar en locaciones reales siempre que fuera posible. El equipo viajó por diversos países, incluyendo Inglaterra, Francia, España, India, Hong Kong, Japón y Estados Unidos. El nivel de escala era absurdo: la producción utilizó más de 140 escenarios construidos, 8.552 animales de diversas especies (incluyendo elefantes y búfalos) y más de 68.000 vestuarios creados específicamente para la película.

La famosa escena del globo aerostático —que se convirtió en el principal símbolo de marketing de la obra— fue una invención puramente cinematográfica. En la novela de Julio Verne, Fogg solo considera viajar en globo, pero descarta la idea por considerarla muy peligrosa e imprecisa. Todd, percibiendo el potencial visual de flotar sobre los Alpes franceses en 70mm, insistió en la inclusión de la escena, que se convirtió en uno de los momentos más poéticos e imitados de la historia del cine de aventura.

Polémicas, Tensiones y Críticas Modernas

A pesar del éxito rotundo, los bastidores de La vuelta al mundo en 80 días estuvieron marcados por intensos conflictos creativos y polémicas que reverberan hasta el día de hoy. La primera gran disputa involucró la dirección de la película. Originalmente, el director John Farrow (padre de Mia Farrow) había sido contratado y llegó a filmar algunas escenas iniciales. Sin embargo, el control creativo obsesivo de Mike Todd chocó directamente con la visión de Farrow, resultando en el despido del director apenas en la primera semana. Michael Anderson, un director británico más joven y maleable, fue contratado para reemplazarlo, aunque muchos historiadores de cine argumentan que el verdadero "autor" y director de hecho del proyecto fue el propio Mike Todd.

Otro punto de fuerte fricción fue la jerarquía de facturación (billing) de los actores. Cantinflas era una estrella de magnitud colosal en el mundo hispano, pero prácticamente desconocido en el mercado anglófono tradicional. Para garantizar su participación, Todd tuvo que hacer concesiones contractuales complejas. En países de habla hispana, la película fue promocionada con Cantinflas como la estrella principal, relegando a David Niven al segundo plano. En los mercados en inglés, Niven recibía el destaque principal. Esta división mercadológica generó tensiones sutiles en la promoción global del largometraje.

Bajo la óptica contemporánea, la película también atrae críticas sustanciales referentes a su subtexto cultural y político. Producida en el apogeo de la Guerra Fría y en el crepúsculo del imperialismo europeo, la película frecuentemente adopta una visión eurocéntrica y paternalista de las culturas no occidentales. La representación de la India como un lugar de "salvajismo" exótico y rituales bárbaros que necesitan la intervención heroica de hombres blancos victorianos es un tropo colonialista clásico. Además, la elección de Shirley MacLaine —pintada con maquillaje oscuro para parecer india— es ampliamente discutida hoy como un ejemplo incómodo de whitewashing, algo que la propia actriz reconoció en entrevistas posteriores, admitiendo que su elección fue "absurda".

Recepción, Legado y el Impacto en la Cultura Pop

En la época de su estreno, La vuelta al mundo en 80 días fue un triunfo comercial sin precedentes. Recaudó más de 42 millones de dólares solo en su exhibición original en las taquillas mundiales, una cifra astronómica para mediados de los años 1950. El público hacía filas kilométricas para experimentar lo que era anunciado no solo como una película, sino como una "experiencia de viaje sin salir de la butaca".

En la 29ª ceremonia de los Óscar en 1957, la película fue nominada a ocho premios y ganó en cinco categorías esenciales:

Categoría Resultado
Mejor Película (Mike Todd, Productor) Ganador
Mejor Guion Adaptado Ganador
Mejor Fotografía (Color) Ganador
Mejor Montaje Ganador
Mejor Banda Sonora (Drama o Comedia) Ganador
Mejor Dirección (Michael Anderson) Nominado
Mejor Dirección de Arte Nominado
Mejor Diseño de Vestuario Nominado

La victoria en la categoría de Mejor Película sigue siendo una de las más controvertidas de la historia de la Academia. La película de Anderson y Todd superó obras maestras de peso dramático indiscutible que competían ese mismo año, como Gigante (Giant) y Los diez mandamientos (The Ten Commandments), además de clásicos que ni siquiera fueron nominados a la categoría principal, como Más corazón que odio (The Searchers) de John Ford. Críticos modernos frecuentemente citan esta victoria como un ejemplo de cómo la Academia, a veces, prioriza el espectáculo técnico y el lobby promocional agresivo (liderado ferozmente por Todd) en detrimento de la profundidad artística duradera.

A pesar de las críticas contemporáneas a su ritmo lento (la película tiene casi tres horas de duración) y a su carácter episódico, el legado de La vuelta al mundo en 80 días en la cultura pop es inmensurable. Estableció el modelo moderno de "blockbuster de evento", donde el marketing, las innovaciones tecnológicas de exhibición y el atractivo de estrellas famosas son tan importantes como el guion en sí. La estructura narrativa influyó en generaciones de películas de aventura posteriores, desde la franquicia Indiana Jones hasta animaciones modernas.

La trágica muerte de Mike Todd en un accidente de avión en 1958 —apenas dos años después del estreno de la película— confirió a la obra una aura de monumento definitivo a un estilo de producción audaz y extravagante que ya no existe en la Hollywood corporativizada de hoy. Es una cápsula del tiempo vibrante, tecnicolor e irresistiblemente encantadora de una era en la que el cine creía que podía, literalmente, abrazar el mundo entero.

Fuentes Investigadas

  • https://www.imdb.com/title/tt0048960/
  • https://www.rottentomatoes.com/m/around_the_world_in_80_days
  • https://www.oscars.org/oscars/ceremonies/1957
  • https://www.tcm.com/tcmdb/title/1544/around-the-world-in-80-days
  • https://variety.com/1956/film/reviews/around-the-world-in-80-days-1200418570/

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