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Daniela Martins
La estudiante Aline Olegário Leite, de 23 años, murió el mes pasado víctima de un accidente de tránsito. El atendente Luiz Cláudio Dias, también de 23 años, fue asesinado en la Plaza de los Violeiros, durante una madrugada el mes pasado de mayo. En común, los dos tenían la juventud y, ahora, juntos, forman parte de estadísticas alarmantes que demuestran el peligro a que los jóvenes, con sus peculiares comportamientos de riesgo, están diariamente expuestos. Los números evidencian el peligro. Del total de 305 muertes ocurridas en Goiânia y registradas en 2005 en la Delegacia Estatal de Homicidios, casi la mitad de las víctimas, 149, estaba en la franja de edad de 18 a 30 años. Ya en los seis primeros meses de este año, 82 jóvenes fueron víctimas de asesinato, lo que representa casi el 39% del total de muertos. De esta última estadística forma parte Luiz Cláudio, que entra en el perfil de riesgo trazado por especialistas. El atendente era, de acuerdo con las investigaciones, usuario de drogas. “La mayoría de las víctimas y agentes de homicidios son jóvenes y casi siempre usuarios o traficantes de drogas”, destaca el delegado Carlos Raimundo Lucas Batista, de la Delegacia de Homicidios. El delegado explica que a pesar de que en algunos casos no aparece explícitamente la implicación con estupefacientes, siempre hay indicios del uso de drogas ilícitas combinadas con el alcohol. Luiz Cláudio fue asesinado después de salir del pit dog en el que trabajaba. Era su día libre, pero el atendente había ido a almorzar después de avisar a su madre, Erci Rosa, que no tardaría en regresar a casa. En compañía de un amigo, Luiz Cláudio estaba en la Plaza de los Violeiros, en el Sector Urias Magalhães, cuando otros dos jóvenes llegaron y dispararon contra la pareja. El amigo fue herido en el brazo y Luiz Cláudio recibió dos disparos en la región del tórax, muriendo en el acto. El homicidio ocurrió a 50 metros de la 2ª Comisaría de Policía, que funciona solo de lunes a viernes en horario comercial. “Estaba esperando que Cláudio llegara pronto, hasta que a eso de las tres de la mañana golpearon en el portón avisando que mi hijo había sido baleado. Corrí a la plaza”, recuerda Erci. Desde que su hijo murió, Erci abandonó el empleo y puso su casa a la venta. “Quería mudarme de aquí porque, a dondequiera que miramos, vemos a sus amigos”, cuenta la madre. Incluso pasados cuatro meses, Erci aún mantiene el cuarto de su hijo intacto, tal como él lo dejó la noche en que salió de casa y no volvió más. “Mi familia quedó incompleta. Nada tiene gracia, ninguna reunión, ninguna fiesta familiar”, finaliza. Los jóvenes son el 32% de los muertos en el tráfico de Goiânia Los jóvenes también se han convertido en las principales víctimas de la violencia en el tráfico. Una recopilación realizada dentro de las estadísticas del Departamento Estatal de Tránsito (Detran-GO) muestra que los jóvenes (personas entre 15 y 24 años) representan el 32% de las muertes en accidentes de tránsito ocurridas el año pasado en Goiânia. Este año, solo hasta junio, 25 jóvenes ya perdieron la vida en las calles de la Capital. La familia y los amigos de la estudiante Aline Olegário Leite saben el dolor que estos números representan. A punto de graduarse en Psicología, Aline murió víctima de un accidente de tránsito en la avenida T-9, Jardín América, el 6 de agosto. Testigos afirmaron que el Saveiro en el que la estudiante viajaba como pasajera – y que era conducido por Fábio Mendonça da Costa, de 26 años – estaba a alta velocidad, zigzagueaba en la pista en el carril derecho y, al intentar adelantar un autobús por la izquierda, el conductor perdió el control del coche, impactando de lleno contra un árbol. El amigo de Aline estaba alcoholizado y ambos no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente. “Nunca he visto a una persona tan querida como ella, siempre lista para salir contigo a cualquier hora”, recuerda una de sus amigas, la médica veterinaria Daniella Lemes, de 23 años, destacando que la estudiante tenía el comportamiento típico de la juventud: no era una persona muy cuidadosa. “El problema es que confiaba demasiado en las personas y terminó yendo con un amigo incluso estando alcoholizado”, lamenta. La trágica muerte de la estudiante dejó a sus amigos muy asustados con la violencia en el tráfico. “Yo, por ejemplo, lo primero que hago al entrar al coche ahora es ponerme el cinturón y voy más despacio. A la hora de tomar un aventón, nunca más iré con nadie borracho. Aline era alguien que siempre estaba con nosotros y nunca más nos encontraremos. Es muy difícil. Se le echará mucho de menos”, finaliza Daniella. Otro accidente de tránsito en Goiânia aparentemente común tuvo un desenlace trágico en marzo. En el intento de esquivar un coche que salía del arcén, el Corsa Sedan del estudiante universitario Vinícius Borges Cisneyros, de 21 años, chocó contra un poste, giró y se estrelló nuevamente contra una jardinera sobre la acera. El tanque fue perforado. El resultado fue un incendio que 20 personas intentaron apagar con varios extintores de vehículos y de residencias, pero sin éxito. En pocos instantes, el Corsa Sedan explotó y el estudiante, cuyas piernas quedaron atrapadas entre el asiento y el panel, murió carbonizado. (D. M.) “Los padres poco pueden hacer para prevenir” Un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en Brasil, divulgado en 2004, ya llamaba la atención sobre la vulnerabilidad de los jóvenes. El documento – titulado Mapa de la Violencia, Los jóvenes de Brasil – trae en su introducción la afirmación de que la juventud es “la parte de la sociedad que está más expuesta a la violencia, ya sea como víctimas, ya sea como agentes”. La recopilación señala también un aumento en la violencia entre la población juvenil. En el período de diez años, el número de homicidios de jóvenes en Goiás creció más de un 136%, pasando de 185 asesinatos, en 1993, al alarmante índice de 437 muertos en 2002. En el tráfico la violencia también aumentó. En 1993, 245 personas con edades entre 15 y 24 años murieron en el estado; índice que llegó a 329, en 2002, representando un aumento del 24% en el número de víctimas. Los motivos que convierten a los jóvenes en las principales víctimas de la violencia son innumerables. El propio comportamiento peculiar de la edad ya colabora para la inseguridad. “Ellos están constantemente en las calles, debido al estudio, trabajo, ocio y consumo”, resalta el sociólogo Nildo Viana, profesor doctor de la Universidad Estatal de Goiás y autor del libro “La dinámica de la violencia Juvenil”. “Otro aspecto a ser considerado es la inserción de los jóvenes en grupos, como pandillas, hinchadas organizadas, entre otras, que son agrupaciones organizadas en torno a la propia violencia”, dice Viana. El sociólogo cree que el aumento del desempleo y de la pobreza en general sea el principal factor para explicar el aumento de la violencia juvenil. Además de estas razones, Nildo Viana destaca el uso de drogas. “Este es otro elemento que incentiva los altos índices de violencia en los individuos de esta franja de edad”, puntualiza. El delegado Jorge Moreira, que comanda la Delegacia Estatal de Homicidios, también señala las drogas como fomentadoras de la violencia, pero, con experiencia, el delegado critica la falta de educación en casa. “Los padres están transfiriendo el papel de educador a la escuela o a la policía”, dice, tajante. En el apartado de prevención, Nildo Viana cree que poco se puede hacer por parte de los padres para defender a sus hijos. De hecho, el sociólogo defiende que lo fundamental es ir a la raíz del problema y combatir la pobreza, el desempleo, etc. “Los padres deben luchar por estos cambios más generales. Fuera de eso, muy poco pueden hacer para disminuir la vulnerabilidad de los jóvenes, ya que encerrarlos en casa es imposible”, resume. Así – continúa – los padres solo pueden hacer lo que cualquiera hace, dar “buenos consejos”. (D. M.) Números de la violencia
Homicidios en Goiânia Franja de edad de 18 a 30 años En 2005 - 149 víctimas En los seis primeros meses de 2006 - 82 víctimas Muertes en el tráfico en Goiânia Franja de edad de 15 a 24 años 2005 - 64 víctimas En los seis primeros meses de 2006 - 25 muertes Homicidios en Goiás Franja de edad de 15 a 24 años En 1993 - 185 víctimas En 2002 - 245 víctimas Crecimiento del 136% en diez años |
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| Fecha del Texto: 25/09/06 | |
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| Fuente: O SUCESSO |
Se puede encontrar en: http://www.sspj.go.gov.br/ag_noticias/con_noticia.php?col=2&pub=26529
Daniela Martins
La estudiante Aline Olegário Leite, de 23 años, murió el mes pasado víctima de un accidente de tránsito. El atendente Luiz Cláudio Dias, también de 23 años, fue asesinado en la Plaza de los Violeiros, durante una madrugada el mes pasado de mayo. En común, los dos tenían la juventud y, ahora, juntos, forman parte de estadísticas alarmantes que demuestran el peligro a que los jóvenes, con sus peculiares comportamientos de riesgo, están diariamente expuestos.
Los números evidencian el peligro. Del total de 305 muertes ocurridas en Goiânia y registradas en 2005 en la Delegacia Estatal de Homicidios, casi la mitad de las víctimas, 149, estaba en la franja de edad de 18 a 30 años. Ya en los seis primeros meses de este año, 82 jóvenes fueron víctimas de asesinato, lo que representa casi el 39% del total de muertos. De esta última estadística forma parte Luiz Cláudio, que entra en el perfil de riesgo trazado por especialistas. El atendente era, de acuerdo con las investigaciones, usuario de drogas.
“La mayoría de las víctimas y agentes de homicidios son jóvenes y casi siempre usuarios o traficantes de drogas”, destaca el delegado Carlos Raimundo Lucas Batista, de la Delegacia de Homicidios. El delegado explica que a pesar de que en algunos casos no aparece explícitamente la implicación con estupefacientes, siempre hay indicios del uso de drogas ilícitas combinadas con el alcohol.
Luiz Cláudio fue asesinado después de salir del pit dog en el que trabajaba. Era su día libre, pero el atendente había ido a almorzar después de avisar a su madre, Erci Rosa, que no tardaría en regresar a casa. En compañía de un amigo, Luiz Cláudio estaba en la Plaza de los Violeiros, en el Sector Urias Magalhães, cuando otros dos jóvenes llegaron y dispararon contra la pareja. El amigo fue herido en el brazo y Luiz Cláudio recibió dos disparos en la región del tórax, muriendo en el acto. El homicidio ocurrió a 50 metros de la 2ª Comisaría de Policía, que funciona solo de lunes a viernes en horario comercial.
“Estaba esperando que Cláudio llegara pronto, hasta que a eso de las tres de la mañana golpearon en el portón avisando que mi hijo había sido baleado. Corrí a la plaza”, recuerda Erci. Desde que su hijo murió, Erci abandonó el empleo y puso su casa a la venta. “Quería mudarme de aquí porque, a dondequiera que miramos, vemos a sus amigos”, cuenta la madre.
Incluso pasados cuatro meses, Erci aún mantiene el cuarto de su hijo intacto, tal como él lo dejó la noche en que salió de casa y no volvió más. “Mi familia quedó incompleta. Nada tiene gracia, ninguna reunión, ninguna fiesta familiar”, finaliza.
Los jóvenes son el 32% de los muertos en el tráfico de Goiânia
Los jóvenes también se han convertido en las principales víctimas de la violencia en el tráfico. Una recopilación realizada dentro de las estadísticas del Departamento Estatal de Tránsito (Detran-GO) muestra que los jóvenes (personas entre 15 y 24 años) representan el 32% de las muertes en accidentes de tránsito ocurridas el año pasado en Goiânia. Este año, solo hasta junio, 25 jóvenes ya perdieron la vida en las calles de la Capital.
La familia y los amigos de la estudiante Aline Olegário Leite saben el dolor que estos números representan. A punto de graduarse en Psicología, Aline murió víctima de un accidente de tránsito en la avenida T-9, Jardín América, el 6 de agosto. Testigos afirmaron que el Saveiro en el que la estudiante viajaba como pasajera – y que era conducido por Fábio Mendonça da Costa, de 26 años – estaba a alta velocidad, zigzagueaba en la pista en el carril derecho y, al intentar adelantar un autobús por la izquierda, el conductor perdió el control del coche, impactando de lleno contra un árbol.
El amigo de Aline estaba alcoholizado y ambos no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente. “Nunca he visto a una persona tan querida como ella, siempre lista para salir contigo a cualquier hora”, recuerda una de sus amigas, la médica veterinaria Daniella Lemes, de 23 años, destacando que la estudiante tenía el comportamiento típico de la juventud: no era una persona muy cuidadosa. “El problema es que confiaba demasiado en las personas y terminó yendo con un amigo incluso estando alcoholizado”, lamenta.
La trágica muerte de la estudiante dejó a sus amigos muy asustados con la violencia en el tráfico. “Yo, por ejemplo, lo primero que hago al entrar al coche ahora es ponerme el cinturón y voy más despacio. A la hora de tomar un aventón, nunca más iré con nadie borracho. Aline era alguien que siempre estaba con nosotros y nunca más nos encontraremos. Es muy difícil. Se le echará mucho de menos”, finaliza Daniella.
Otro accidente de tránsito en Goiânia aparentemente común tuvo un desenlace trágico en marzo. En el intento de esquivar un coche que salía del arcén, el Corsa Sedan del estudiante universitario Vinícius Borges Cisneyros, de 21 años, chocó contra un poste, giró y se estrelló nuevamente contra una jardinera sobre la acera. El tanque fue perforado. El resultado fue un incendio que 20 personas intentaron apagar con varios extintores de vehículos y de residencias, pero sin éxito. En pocos instantes, el Corsa Sedan explotó y el estudiante, cuyas piernas quedaron atrapadas entre el asiento y el panel, murió carbonizado. (D. M.)
“Los padres poco pueden hacer para prevenir”
Un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en Brasil, divulgado en 2004, ya llamaba la atención sobre la vulnerabilidad de los jóvenes. El documento – titulado Mapa de la Violencia, Los jóvenes de Brasil – trae en su introducción la afirmación de que la juventud es “la parte de la sociedad que está más expuesta a la violencia, ya sea como víctimas, ya sea como agentes”.
La recopilación señala también un aumento en la violencia entre la población juvenil. En el período de diez años, el número de homicidios de jóvenes en Goiás creció más de un 136%, pasando de 185 asesinatos, en 1993, al alarmante índice de 437 muertos en 2002. En el tráfico la violencia también aumentó. En 1993, 245 personas con edades entre 15 y 24 años murieron en el estado; índice que llegó a 329, en 2002, representando un aumento del 24% en el número de víctimas.
Los motivos que convierten a los jóvenes en las principales víctimas de la violencia son innumerables. El propio comportamiento peculiar de la edad ya colabora para la inseguridad. “Ellos están constantemente en las calles, debido al estudio, trabajo, ocio y consumo”, resalta el sociólogo Nildo Viana, profesor doctor de la Universidad Estatal de Goiás y autor del libro “La dinámica de la violencia Juvenil”.
“Otro aspecto a ser considerado es la inserción de los jóvenes en grupos, como pandillas, hinchadas organizadas, entre otras, que son agrupaciones organizadas en torno a la propia violencia”, dice Viana.
El sociólogo cree que el aumento del desempleo y de la pobreza en general sea el principal factor para explicar el aumento de la violencia juvenil. Además de estas razones, Nildo Viana destaca el uso de drogas. “Este es otro elemento que incentiva los altos índices de violencia en los individuos de esta franja de edad”, puntualiza.
El delegado Jorge Moreira, que comanda la Delegacia Estatal de Homicidios, también señala las drogas como fomentadoras de la violencia, pero, con experiencia, el delegado critica la falta de educación en casa. “Los padres están transfiriendo el papel de educador a la escuela o a la policía”, dice, tajante.
En el apartado de prevención, Nildo Viana cree que poco se puede hacer por parte de los padres para defender a sus hijos. De hecho, el sociólogo defiende que lo fundamental es ir a la raíz del problema y combatir la pobreza, el desempleo, etc. “Los padres deben luchar por estos cambios más generales. Fuera de eso, muy poco pueden hacer para disminuir la vulnerabilidad de los jóvenes, ya que encerrarlos en casa es imposible”, resume. Así – continúa – los padres solo pueden hacer lo que cualquiera hace, dar “buenos consejos”. (D. M.)
Números de la violencia
- Homicidios en Goiânia
- Franja de edad de 18 a 30 años
- En 2005 - 149 víctimas
- En los seis primeros meses de 2006 - 82 víctimas
- Muertes en el tráfico en Goiânia
- Franja de edad de 15 a 24 años
- 2005 - 64 víctimas
- En los seis primeros meses de 2006 - 25 muertes
- Homicidios en Goiás
- Franja de edad de 15 a 24 años
- En 1993 - 185 víctimas
- En 2002 - 245 víctimas
- Crecimiento del 136% en diez años
Data do Texto: 25/09/06
Fonte: O SUCESSO
Podendo ser encontrado em: http://www.sspj.go.gov.br/ag_noticias/con_noticia.php?col=2&pub=26529



