El paraíso está justo ahí. No fue creado por la palabra de uno, sino por el trabajo de dos. El jardín se extiende en macetas, la casa está al fondo, lejos de una vieja puerta y de cosas ordenadamente abandonadas cuyo sentido el diablo desconoce.
Allí caminé desnudo del mundo...
Allí aprendí a ser feliz.



