Escucha, mi río,
el hombre persigue, desde hace siglos,
el misterio de las aguas.
¿Calientes? ¿Volcánicas? ¿Aguas de hielo?
Cuencas hidrográficas
honran a nuestra Francia,
esperan la Historia,
yendo tras los rastros
de las míticas
y místicas paradas de su trayectoria.
Primitivo tiempo de las cacerías...
El interior de los bosques detiene la terquedad
de hombres y condados.
Represas de aguas claras
y manantiales subterráneos
salvan la pauta de las memorias
de las aguas milagrosas,
en el desafío de retener la sinfonía de los ríos.
Bajantes, abrazadas por el mar,
sangran el arcoíris,
código de los colores
de los frutos maduros.
Follajes estampan el oscuro verde.



