Machado de Assis [1839 - 1908] fue uno de los escritores más geniales. Prolífico, produjo crónicas, poesía, cuentos, novelas, crítica y obras de teatro. Su estilo se caracteriza por la ironía, la digresión, el lenguaje y un profundo análisis psicológico, sumergiéndose en el alma humana y revelando sus rincones más oscuros y ocultos.
Se destacó principalmente como cuentista y novelista. Entre sus novelas más famosas destacan Memorias póstumas de Brás Cubas, Quincas Borba, D. Casmurro. Entre los libros de cuentos, vale la pena mencionar Papeles Varios, Historias sin Fecha, Varias Historias y Reliquias de la Casa Vieja.
Destacando el magnífico trabajo del profesor Ubirajara Araújo Moreira del curso Milenio de Paraná, he aquí el resumen:
1. INTRODUCCIÓN
Publicada en 1904, Esaú y Jacob fue considerada en general una novela de menor importancia, si se compara con las tres novelas machadianas de la fase realista: Memorias póstumas de Brás Cubas [1881], Quincas Borba [1891] y Dom Casmurro [1899].
Se creía que en relación con estas, Machado de Assis habría suavizado su realismo, haciéndolo menos explícito y contundente, ablandando su humor ácido y su crítica mordaz a la sociedad de su tiempo y al hombre burgués. Incluso se llegó a clasificarla como una simple 'novela de costumbres'...
Hoy, sin embargo, cada vez más se descarta esta visión simplista y ya se admite que Esaú y Jacob sea una de las novelas estéticamente más elaboradas de Machado de Assis y, posiblemente, la de más difícil comprensión e interpretación.
Vamos, entonces, a destacar algunos puntos cruciales de esta obra, procurando comprenderla un poco en su complejidad.
2. NARRADOR
La primera gran cuestión es exactamente esta: ¿quién es el narrador en Esaú y Jacob?
Machado de Assis, antes del primer capítulo, escribió una advertencia, en la cual aclara que 'Cuando el Consejero Aires falleció, se encontraron en su escritorio siete cuadernos manuscritos [...].'
Los seis primeros formaban un volumen, que se transformaría en la novela Memorial de Aires [que se publicará en 1908], y el séptimo, titulado Último, constituía una narrativa aparte, que él, Machado de Assis, estaba ahora publicando con otro título también propuesto por el propio Aires, cual sea: Esaú y Jacob.
Por lo tanto, Machado de Assis se consideraba solo un editor de la novela, cuyo verdadero autor / narrador sería el Consejero Aires. Debemos, sin embargo, recordar que esto no es más que una estrategia narrativa de Machado de Assis, ya que este diplomático retirado es obviamente una criatura ficcional, es decir, un ser imaginario inventado por el escritor.
El Consejero Aires es también personaje de una historia, contada en Esaú y Jacob, cuya actuación comienza a partir del capítulo XI.
Sin embargo, aunque Aires es al mismo tiempo narrador y personaje, se observa que la narrativa no se cuenta en primera persona, como sería de esperar en este caso.
A este respecto, es muy importante el capítulo XII, titulado 'Ese Aires', y que comienza así: 'Ese Aires que ahí aparece [referencia al cap. XI] conserva aún ahora algunas de las virtudes de aquel tiempo, y casi ningún vicio. [...] No me demoro en describirlo.' Y a continuación, el narrador traza un preciso perfil físico y psicomoral del diplomático retirado.
Ora, ¿quién es ese autor? Notamos entonces que la narrativa viene siendo hecha [y será toda hecha] por un narrador externo a la historia, es decir, que no actúa como personaje, y que, aunque a veces usa la forma de la primera persona, se caracteriza como un típico narrador de tercera persona, omnisciente - es decir, que sabe todo sobre la vida externa e interna de los personajes y que, desde arriba, tiene la visión global de la sociedad y de la geografía en las cuales se mueven.
¿Quién es ese narrador? ¿Es el Consejero Aires, que se disfraza y se duplica, hablando de sí mismo en tercera persona, en un proceso de distanciamiento y pretensa objetividad? ¿O es el propio Machado de Assis que, editor ficticio, se apropia de la narrativa y se convierte en narrador, transformándose también en un ser ficcional - es decir, invención de sí mismo?
Muchos estudiosos consideran al Consejero Aires un alter ego de Machado de Assis, es decir, un doble suyo, un portavoz de sus opiniones, si no siempre, al menos en muchas situaciones.
En ese caso, ¿el narrador de Esaú y Jacob no sería un tercer elemento, un híbrido, un narrador - síntesis que integra a Machado de Assis [autor real, implícito] y al Consejero Aires [autor ficticio y personaje]?
Vemos por ahí cuánto Machado de Assis problematizó uno de los elementos más importantes de la narrativa: el narrador. Este procedimiento constituye una novedad para su tiempo y se caracteriza como un rasgo de su modernidad.
A estas alturas, es importante también observar que: 'La narrativa de la novela de Esaú y Jacob se somete a la visión de mundo del Consejero Aires. Los hechos hablan a través de su punto de vista. [...] Aires representa a alguien que irónicamente posee la verdad, o reflexiona sobre ella. Es su posición ideológica la que fundamenta la narrativa [...]. él es quien opina sobre la significación de la materia narrada, aunque no pueda aclarar todos los enigmas.'
[Dirce Cortes Riedel - ¿Una novela 'histórica'?]
3. ¿REALISMO?
Aunque Machado de Assis, después de la novela Memorias póstumas de Brás Cubas, sea clasificado dentro del Realismo, la verdad es que se vuelve difícil e inadecuado confinar su obra en los límites estrictos de escuelas y movimientos literarios.
El argumento de Esaú y Jacob, por ejemplo, gira en torno a la permanente rivalidad entre los gemelos Pedro y Pablo. Ya empezaron peleando en el vientre materno y continúan desentendiéndose durante toda la vida. Pedro, más disimulado; Pablo, más agresivo. Pedro, conservador; Pablo, agitado.
Pedro, monárquico; Pablo, republicano [se crearán diversas situaciones en torno a esta polarización]; Pedro, médico, en Río de Janeiro; Pablo, abogado, en São Paulo; ambos elegidos diputados, pero por partidos contrarios...
Esta oposición sistemática solo se interrumpe dos veces por la tregua momentánea motivada por la muerte de las dos figuras femeninas que capitalizan el afecto de los gemelos: Flora [la indecisa amada de ambos] y Natividad [la madre].
Ora, el lector pronto percibe cuánto de inverosímil, de artificial, de forzado incluso, existe en esta oposición sistemática entre los gemelos. El irrealismo de esta situación solo se compara al irrealismo de Flora, personaje etérea, vaga, sin otra sustancia que la de vivir, en la indecisión, el conflicto del amor doble del que es objeto por parte de los gemelos. Conflicto e indecisión que, de algún modo, llevarán a la muerte.
Verdad es que el propio narrador, a veces de forma ambigua, a veces de forma irónica, reconoce la inverosimilitud y el irrealismo de estas situaciones... Por lo tanto, no se trata de un realismo del tipo 'espejo fiel y exacto' de la vida real.
A pesar de ello, sin embargo, identificamos en la novela una dimensión realista en el sentido de que en ella ocurren momentos y escenas de forma verosímil, plausibles, representan [imitan] situaciones de la vida real, pareciendo, por tanto, una típica 'novela de costumbres'.
Un ejemplo convincente de esto lo podemos encontrar luego en el primer capítulo, cuya narración, descripción y diálogo nos presentan escenas caracterizadas por un vivo realismo.
La novela, por lo tanto, oscila entre situaciones realistas, verosímiles, plausibles, y situaciones artificiales, inverosímiles - no pudiendo, pues, ser encuadrada dentro de un Realismo escrito.
4. ¿NOVELA POLÍTICA?
Es desde el punto de vista de la historia política, sin embargo, que la novela parece anclarse más sólidamente en el Realismo. Históricamente, la narrativa se desarrolla en el período de transición del Imperio a la República, y este acontecimiento se refiere diversas veces y bajo diversos aspectos.
Hay estudiosos que llegan incluso a considerar Esaú y Jacob una novela histórica o política, centrada exactamente en este conflicto: República X Imperio; conflicto del cual los gemelos serían simbólicamente la personificación.
En una perspectiva de buen humor y ácidamente irónica, el conflicto se resalta en el famoso episodio de la tablilla del Custodio [cap. XLIX, LXII y LXIII]. Dueño de la Confitería del Imperio, Custodio necesitó cambiar la tablilla que ya estaba muy vieja, mandando pintar una nueva. En ese ínterin, sin embargo, sucedió el cambio de régimen, con la proclamación de la República.
Custodio temió por el nombre de su confitería y consideró prudente cambiarlo. En la duda, fue entonces a consultar al Consejero Aires, con la esperanza de encontrar un nuevo nombre para su establecimiento, que no fuera políticamente comprometedor y al mismo tiempo le garantizara la clientela.
El episodio tiene varios aspectos. La referencia irónica a la República, sin embargo, está principalmente en dos comentarios similares de Custodio ante las sugerencias de Aires. El primero es cuando el Consejero le propone cambiar el nombre a Confitería de la República, y él pondera: '- Se me ocurrió eso, de camino, pero también se me ocurre que, si de aquí a uno o dos meses, hay un nuevo
giro, me quedo en el punto en que estoy hoy, y pierdo otra vez el dinero.' Y el segundo comentario, al final del mismo capítulo LXIII, es cuando Aires entonces sugiere Confitería del Custodio, y el comerciante considera: '- Sí, voy a pensar, Excelentísimo. Tal vez convenga esperar uno o dos días, a ver en qué paran las modas [...].'
Se percibe, por ahí, la insinuación de que sería de poca seriedad y duración la República recién proclamada. Este punto de vista depreciativo, por cierto, aparece en otros momentos de la novela, reafirmando la conocida preferencia del ciudadano Machado de Assis por el Imperio. Varias veces el
escritor se manifestó al respecto, opinando que, por razones históricas y culturales, el régimen imperial era el más adecuado a la realidad brasileña. Por otro lado, Machado de Assis también era consciente de que el Imperio presentaba grietas y se estaba desmoronando.
Flora, simbólicamente, personifica esta perplejidad: no puede quedarse solo con Pedro [Monarquía] ni solo con Pablo [República]. Su deseo es la fusión, la síntesis de lo mejor que hubiera en ambos: ¡ideal irrealizable!
La no conciliación de los gemelos representaría, entonces, la imposibilidad de llegar a un régimen político ideal, lo que, en esta obra, explica el ya tan comentado pesimismo y escepticismo machadianos.
5. INTERTEXTUALIDAD Y POLIFONÍA
El texto literario se realiza como un espacio en el que se cruzan diversos lenguajes, variadas voces, diferentes discursos. El procedimiento por el cual se establece este múltiple diálogo es la intertextualidad. Ora, las voces que se cruzan en este espacio intertextual son voces diferentes y a veces opuestas - caracterizándose por lo tanto el fenómeno de la polifonía.
La novela Esaú y Jacob es rica en estos dos procedimientos. Sirva de modelo el capítulo I. Natividad y su hermana Perpétua suben el Morro do Castelo para consultar a Bárbara, la cabocla vidente. Esta motivación y la escena de la entrevista con la adivina caracterizan el discurso mítico, la esfera de la religiosidad y la creencia. En este caso, relacionado a un contexto popular. Pero el narrador hace referencia a Esquilo, considerado el creador de la tragedia griega, a su obra Las Euménides y al personaje Pitia, sacerdotisa del templo de Apolo que pronunciaba oráculos.
Tenemos aquí nuevamente el discurso mítico, solo que ahora en el contexto de la antigüedad clásica, ambientado en la sofisticada Grecia.
La referencia al teatro, a su vez, remite a otro lenguaje, y tenemos entonces la voz narrativa de la novela dialogando con la voz del personaje teatral.
Obsérvese, además, que durante la consulta, afuera el padre de la adivina tocaba la guitarra y canturreaba 'una cantiga del sertón del Norte' - por lo tanto, otra voz / otro discurso se cruza con los demás: la música y la poesía sertaneja.
Y así encontraremos a lo largo de la novela innumerables referencias, alusiones, citas [incluso en francés y latín], situaciones... - relacionadas con la Biblia, con personajes famosos del mundo de la política, de la literatura, del teatro, de la filosofía, de la mitología.
Es bueno resaltar que uno de los procedimientos intertextuales más curiosos es el hecho de que, con cierta frecuencia, el narrador transcribe fragmentos de la novela Memorial de Aires - ¡una especie de diario del diplomático retirado, y que aún no había sido publicado!
6. LENGUAJE Y LUDISMO
El lenguaje es un procedimiento por el cual el narrador, en ciertos momentos, interrumpe el flujo narrativo para hacer reflexiones y comentarios sobre la propia narrativa, sobre el acto de narrar, la técnica, el estilo, la construcción del argumento de los personajes, etc. Es decir, el acto de escribir se convierte en objeto de análisis de la propia escritura.
La Advertencia que Machado de Assis colocó ya antes del primer capítulo tiene ese carácter lingüístico, pues se trata de un 'aclaramiento' sobre uno de los elementos clave de la narrativa: el autor [ficticio] de la historia.
Hay varias estrategias a través de las cuales este procedimiento se realiza a lo largo de la obra. La más evidente, conocida por todos los que leen a Machado de Assis, es el capítulo XXVII - De una reflexión intempestiva, en el que el narrador finge enojarse contra el posible comentario de una lectora, que estaría queriendo adelantarse a los hechos. El narrador es explícito: 'Francamente, no me gusta la gente que viene adivinando y componiendo un libro que está siendo escrito con método.'
El capítulo XII - La epígrafe es, a este respecto, uno de los más elocuentes. El proceso de elaboración y desarrollo de la novela se compara al desenlace de una partida de ajedrez, durante la cual, 'por una ley de solidaridad', el lector y los propios personajes colaboran con el autor / narrador [el ajedrecista].
Ya al final de la novela, la metáfora lingüística utilizada es la del viaje - el recorrido de la escritura y de la lectura se compara al transcurrir de un viaje.
Observar que en ambos casos queda también evidenciado el carácter lúdico de la escritura y de la lectura: es como si fuera un juego, una broma, una diversión, un ocio.
7. CONCLUSIÓN
Como se ha podido percibir, la novela Esaú y Jacob, más allá de su aparente simplicidad, es en realidad una obra compleja, que comporta diferentes ángulos.
Aquí destacamos algunos aspectos fundamentales de esta narrativa, pero habría otros también interesantes, como: el lenguaje machadiano, la cuestión de su estilo; el nivel mítico y simbólico, involucrando personajes y situaciones [por ejemplo, la simbología de ciertos nombres:
Natividad, Flora...]; las relaciones de esta novela con la novela Memorial de Aires; la tematización del dualismo y de la ambigüedad.
Lo importante es superar la visión simplista de que Esaú y Jacob sería una obra menor de Machado de Assis, y rescatar su valor artístico-literario.
Como se pudo percibir, la novela Esaú y Jacob, más allá de su aparente simplicidad, es en realidad una obra compleja, que comporta diferentes ángulos.
Aquí destacamos algunos aspectos fundamentales de esta narrativa, pero habría otros también interesantes, como: el lenguaje machadiano, la cuestión de su estilo; el nivel mítico y simbólico, involucrando personajes y situaciones [por ejemplo, la simbología de ciertos nombres:
Natividad, Flora...]; las relaciones de esta novela con la novela Memorial de Aires; la tematización del dualismo y de la ambigüidade.
Lo importante es superar la visión simplista de que Esaú y Jacob sería una obra menor de Machado de Assis, y rescatar su valor artístico-literario.



