En vísperas de cumplir 29 años - 02/12/2009 - me di cuenta de un enigma. ¿Qué es la felicidad? Durante muchos años me quejé de la vida por nunca haber tenido la figura materna, ni la paterna para aconsejarme. Lamenté jamás haber vivido aquel amor descrito en las historias Shakesperianas. Lamenté aún más no tener suficiente dinero para derrochar en adquisiciones vacías, sin ningún propósito. Entonces, cuando ya no podía más, cansada de mirar la vida como si estuviera siendo oprimida, cambié el ángulo de visión. Confieso que vi cosas maravillosas. La falta de mi madre me hizo más fuerte, capaz de aguantar duros golpes; si ella estuviera aquí, mi vida habría sido diferente. Ciertamente no sería esta que pocas personas conocen. ¿Mi padre? Ah, él realmente no sabe quién soy. Sin embargo, me enseñó a tener dignidad. Cuando salí de su compañía, me dijo: "Paulinha, ten mucho cuidado de no ensuciar tu nombre. Si lo haces, tendrás que sacarlo de ahí sola. Ni yo ni nadie podrá cambiar tu historia. Tendrás que asumir las consecuencias de tus propios errores." Guardo esta enseñanza como uno de los mandamientos que rigen mi existencia. Entonces, ¿dónde quedó la tal felicidad? La felicidad vista desde el ángulo que considero mejor, está en las pequeñas cosas. No puedo pasar la vida esperando que mañana sea un día mejor. ¡Soy feliz ahora! Siento una felicidad inmensa mientras escribo, pienso, camino, intercambio ideas con personas tristes, felices, audaces, prepotentes, arrogantes. Siempre aprendo mucho. Convivo con diversos tipos. En su mayoría son personas de buen carácter. ¡Amo a las personas! No puedo dejar de mencionar a los "ángeles" que vienen "cargándome", dándome el inmenso placer de "volar", prestándome sus alas. Es necesario vivir intensamente, ser feliz ahora, puro y simplemente feliz. Gratis incluso. Amar hace bien al espíritu.



