Nunca fui muy fan de Ubuntu, siempre estuve en contra de estas pequeñas disputas infantiles que nunca permitieron que Linux fuera valorado como el gran Sistema Operativo que es.
Pero hoy vengo a reconocer la excelencia que representa Ubuntu, después de la versión 11.04. El sistema es muy ligero y no requiere grandes configuraciones, lo que ofrece al usuario doméstico que desea eficiencia y poco trabajo, una alternativa real y presente de un excelente sistema.
Cuando conocí Ubuntu, se parecía mucho al fallecido Kurumin, con algunos scripts de auto-ejecución que mostraban al usuario un montón de 'respuestas operativas' totalmente innecesarias.
Quien desea que su Sistema Operativo sea utilizado por las masas, tiene que idear una forma de que sus scripts funcionen y ocultar completamente las respuestas de depuración de procesos.
Voy ahora mismo a instalar la versión 11.10 en mi netbook, y no pienso hacer mayores cambios durante un buen tiempo. Para la instalación, es altamente recomendable estar conectado a Internet, para que los paquetes de idioma se descarguen durante el proceso.
Ya realicé la descarga en el sitio web, que aunque tiene una presentación en inglés, no requirió ninguna configuración; simplemente hice clic en "Download" y, con mi conexión de 10mb, obtuve una tasa de descarga maravillosa, siempre superior a 1,2mb/segundo.
La imagen ISO puede utilizarse para grabar un CD, y en ella ya viene una aplicación muy sencilla que crea un pendrive de instalación, el cual también puede ser utilizado para realizar el proceso.



