Puedo afirmar con seguridad que todos los mensajes que sugieren ser reenviados, transmitidos o divulgados tienen contenido malicioso.
Hubo un tiempo en que el objetivo principal de estos mensajes era obtener correos electrónicos válidos para enviar publicidad posteriormente, pero hoy en día los motivos y razones son los más diversos,
Cabe recordar que la dirección de correo electrónico es información personal privada, a diferencia, por ejemplo, de la dirección residencial (domicilio), y crece la comprensión de que su divulgación no autorizada constituye un delito de divulgación de datos personales, lo que podría resultar en una pena de uno a seis meses de detención o multa. Pero está muy lejos de que este entendimiento se consolide.



